Por un misterio que están obligadas a desvendar, las autoridades de la ANAM sufrieron en abril pasado una amnesia súbita. A mediados de marzo, esa entidad reveló que había pedido a los constructores de la rampa de acceso en la Avenida Balboa que ajustaran la categoría del estudio de impacto ambiental. En atención a sus funciones e imperativos legales, la ANAM se comprometió a someter a un proceso de escrutinio ciudadano la naturaleza y pormenores de la obra y a facilitar el acceso a través de su biblioteca del estudio de impacto ambiental. El ofrecimiento de consulta fue burlado tres semanas después, cuando la Autoridad certificó que el proyecto de rampa de acceso en el área del antiguo Colegio San Agustín cumple con los requisitos aplicables y que no genera riesgos ambientales, como si se tratara del visto bueno para llevar a cabo una iniciativa en medio de una llanura. Se olvidaron los directivos de esa institución por completo de la vulnerabilidad de la Bahía y el valor paisajístico del área. ¿Por qué se quedaron sin memoria en un lapso tan breve? Si no le importa el medio ambiente citadino, por lo menos se espera de la ANAM que no le tome el pelo a la comunidad.
Hoy por Hoy 2003/08/25
25 ago 2003 - 05:00 AM
