Hace tiempo atrás me encontré con unos amigos y me preguntaron extrañados por qué razón había dejado de escribir en los medios de comunicación y les comenté que realmente me sentía un poco desanimado, producto de la poca atención que reciben las opiniones de los ciudadanos por parte de los gobernantes. Realmente cada día que pasa me convenzo más que este pueblo, cuando quiera reaccionar, se dará cuenta de que es tan tarde que vamos juntos a pagar y recibir los embates de nuestro abandono con las situaciones que nos afectan a todos.
Es de imperante necesidad que todos nos involucremos y comencemos de una vez por todas a exigir a las autoridades correspondientes que den la cara ante la situación crítica que está viviendo el IDAAN y que de continuar así vamos a quedar envueltos en una espiral de insalubridad que ni el médico chino podrá salvarnos.
¿Cómo es posible que el Gobierno nacional no dote de los elementos necesarios a esta institución para que sea pilar fundamental para la buena salud de los panameños? Con lo vivido en los últimos días y las continuas quejas por la falta de agua, pareciera que lo que se busca es dejarla en la ruina para posteriormente venderla; espero que esto no sea lo que se esté buscando porque entonces Dios nos encuentre confesados.
Creo que el ingeniero Juan José Amado III debe de pararse firme y pedir en el Consejo de Gabinete al Presidente y sus ministros más atención sobre este problema porque los costos políticos famosos de los que tanto se habla, también se pagan cuando a la parte técnica de una institución como esta o cualquier otra no se le mete el hombro como debe ser. Pareciera ser que el presidente Torrijos está rodeado de asesores que no tienen la menor idea de lo que implica llevar adelante programas de alta ingeniería y le tienen una venda en los ojos porque no le han dicho que no sólo la Caja de Seguro Social es el único problema que merece su atención prioritaria, sino también el IDAAN, que en cualquier momento colapsará y dejará a la población como gorgojos, lo que ya está sucediendo parcialmente, porque en el mismo centro de la ciudad hay comunidades a las que solo le llega el agua un par de horas al día. Ya no es problema de Tocumen o sitios más alejados; la falta de agua 24 horas es un problema que se escucha a voces en cada esquina y que provocará tarde o temprano reacciones enérgicas por parte de los afectados que somos todos.
Lo que ha pasado a lo largo de los años es que el IDAAN ha sido una cueva de refugio para los famosos pactos políticos y no se ha manejado con el profesionalismo que la institución se merece; espero que mañana no sea demasiado tarde porque de ser así veremos todos los panameños qué importante y qué valiosa es una gota de agua.
Algo que es fundamental y que sería saludable para la institución es someterla a una reingeniería total y como resultado de esto iniciar los correctivos necesarios para que de una vez por todas el IDAAN deje de ser la cenicienta del Gobierno y se encuentre su príncipe adorado que sería un país sano y como en tiempos de antaño, con la mejor agua del mundo, orgullo de todos los que habitamos en esta bella nación.