RETOS

El Idaan como la ACP: Álvaro Moreno Constantino

Con la crisis del agua potable en pleno apogeo una vez más, resurge el clamor de convertir el Idaan en una entidad del Estado con verdadera autonomía y recursos para funcionar eficientemente. Sin duda, un clamor sincero cuando proviene de los miles de ciudadanos que, a diario y particularmente en los últimos días, sufren las consecuencias de la escasez de agua en sus hogares. Sin embargo, cuando el mismo clamor viene de un político, de gobierno u oposición, no puedo evitar preguntarme si es parte de un discurso hueco o si realmente estarán dispuestos a vivir con lo que significaría convertir al Idaan en una ACP.

Lo primero sería proveer a la nueva institución de una junta directiva con periodos que sobrepasen la vigencia de los gobiernos, de esta manera ningún gobernante de turno podría nombrar a la mayoría de sus miembros, con lo cual se reduce la posibilidad de controlar a la junta directiva desde el Palacio de las Garzas. Lo mismo debería suceder con el nombramiento del administrador y subadministrador. El resto de los directivos deberían llegar a ocupar esos puestos por concurso.

Tal medida sería, sin duda, un trago amargo para los políticos de siempre, pero insignificante comparado con la pérdida del “botín político” que constituyen los nombramientos de copartidarios, familiares y amigos. En el nuevo Idaan no habría cabida para nombramientos por nepotismo, amiguismo o afiliación política. Un verdadero sistema de méritos sería la única manera de ingresar a las filas de la institución. Y no me refiero a la Carrera Administrativa, desvirtuada en los últimos meses de la administración Torrijos y los primeros de la administración Martinelli.

Si se quiere una institución profesionalizada y que brinde un servicio de calidad a la población, hay que dotarla de los recursos necesarios. El Idaan requeriría de total independencia financiera para que no se convierta en la caja menuda del gobierno central y control posterior de la Contraloría, como garantía del buen uso de los fondos.

Finalmente, tal institución tendría que estar dotada de una escala salarial uniforme, con clasificación de puestos y sin favoritismos. Con salarios “como la ACP” que permitan a estos profesionales, que nos garantizarán el suministro de agua potable constante y de calidad, de los ingresos suficientes para que ellos y sus familias puedan vivir una vida decorosa. Para garantizar que estas condiciones de trabajo se mantengan, sería necesario incluir, “como la ACP”, el derecho de los trabajadores a constituir sindicatos y negociar convenios colectivos de trabajo.

Si estamos todos de acuerdo en que el sistema diseñado para la ACP ha funcionado exitosamente en el Canal de Panamá, la pregunta no es si funcionaría para el Idaan ya que el modelo de administración es duplicable. La pregunta es si nuestros políticos estarían dispuestos a renunciar al “botín político” en beneficio de todos los panameños. El reto es para los políticos.

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