[ENFRENTAMIENTO ENTRE LAS COREAS]

Juego sumamente riesgoso

La planta de enriquecimiento es alarmante porque le da a Corea del Norte una segunda forma de producir combustible para armamento nuclear.

Con provocaciones, Corea del Norte se está abriendo paso nuevamente hasta los titulares periodísticos. El martes de esta semana, bombardeó una isla surcoreana, matando a dos soldados de Corea del Sur. Previamente, en el mes hizo alarde de una nueva planta que podría permitirle incrementar considerablemente el tamaño de su arsenal nuclear.

Casi es imposible saber qué está ocurriendo allá, pero estos estallidos muy probablemente están vinculados a la lucha por el reemplazo del enfermo líder, Kim Jong Il.

La comunidad internacional por encima de todos, China, la principal fuente de combustible y alimento del Norte y el único país con alguna influencia allá tiene que idear rápidamente una estrategia para meter de nuevo a Corea del Norte en el redil. La administración Obama tiene que presionar con firmeza a China para que finalmente se comprometa.

Por largo tiempo, China ha facultado a Corea del Norte, dejando en claro que su única inquietud real es la estabilidad en su frontera. Sin embargo, China debería percatarse de que un errático vecino, armado con bombas nucleares, es cualquier cosa menos una receta para la estabilidad.

Este martes, aún estaba en la negación. Después de los bombardeos, China se pronunció solamente por las conversaciones nucleares entre seis países. No ha dicho una sola palabra con respecto a la planta de enriquecimiento. El ataque sobre la isla Yeonpyeong ocurrió luego que fuerzas surcoreanas en ejercicios dispararon tiros de prueba hacia aguas cercanas a la costa de Norcorea. Esperamos que el presidente surcoreano esté preguntando a quién se le ocurrió esa idea. El Norte debió haber protestado, con todo, en vez de disparar sobre un área poblada. El resultado: tres civiles y 15 soldados heridos. Corea del Sur demostró un admirable autocontrol previamente en el año, cuando los norcoreanos hundieron con un torpedo a un acorazado surcoreano, matando a 46 marineros. Debe seguir mostrando ese autocontrol, con lo difícil que pudiera ser. Washington debe poner de relieve ese mensaje, incluso al tiempo que, correctamente, denuncia la beligerancia del Norte.

La planta de enriquecimiento es alarmante porque le da a Corea del Norte una segunda forma de producir combustible para armamento nuclear. Y cuando el Norte reconoce la existencia de unas instalaciones de enriquecimiento, ¿quién asegura que no hay otras ocultas?

A lo largo de las últimas semanas, oficiales norcoreanos divulgaron dos ambiciosos proyectos nucleares ante tres delegaciones de expertos estadounidenses que iban por separado. Además de una planta centrifugadora de dimensiones industriales, están construyendo un reactor experimental de agua ligera, supuestamente con el fin de producir electricidad.

Siegfried Hecker, ex jefe del laboratorio nuclear de Los Álamos, quien estuvo de visita en la planta centrifugadora, dijo que “era asombrosamente moderna”. Agregó que la planta y el reactor podrían ser adaptados para la producción de armas. Empero, destacó que al parecer están diseñadas, principalmente, para energía nuclear de uso civil, “no para impulsar la capacidad militar de Corea del Norte”.

Funcionarios de la administración Obama hacen bien en mostrarse escépticos. Corea del Norte efectivamente congeló su programa durante siete años, pero ha engañado repetidamente con respecto a sus compromisos desde esos días; desvió suficiente plutonio de un reactor para construir de seis a ocho bombas, puso a prueba dos aparatos nucleares y no logró desmantelar su programa de combustible de plutonio. La última vez que el Norte se sentó con otros integrantes de las conversaciones entre seis países fue en 2008. Desde esos días, Norcorea ya efectuó el ensayo de un segundo aparato nuclear y ha tenido cada vez más choques con el Sur.

En tanto, Estados Unidos respaldó a Corea del Sur y Japón en cuanto a una suspensión de ayuda de energía, recrudeciendo las sanciones de Naciones Unidas y exigiendo que Norcorea demuestre un firme propósito antes de que se reanuden las pláticas.

Barack Obama ha insistido en que no será engañado por Norcorea, pero funcionarios de la administración también han dejado la puerta abierta, tanto a revivir las conversaciones entre seis como negociaciones bilaterales. Nosotros no vemos evidencia de una seria estrategia de EU para llegar a ese punto.

Por ahora, China, reforzada por las sanciones de Naciones Unidas, tiene la mejor oportunidad de traer de vuelta al Norte del borde del precipicio. Debe asumir la delantera. Pero, Washington también debe involucrarse de nuevo.

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