Los nuevos líderes en tiempos de crisis, o sea, en tiempos de cambios, deben ser transparentes, más aún cuando la mentira, los embustes y engaños se ponen al descubierto y desnuda al que dice liderar al propio líder que intempestivamente, muere.
El mundo que los nuevos líderes visualizan se forma desde la herencia, con experiencias tempranas, con educación y capacitación formal y con nuevas experiencias de trabajo. La mezcla de estas influencias varía de persona a persona y de sector a sector, pero el aprendizaje de la experiencia a menudo juega un rol más poderoso que la misma cultura formal.
Conozco un caso interno que ha seguido procedimientos y reglas que hoy han ejercido presión sobre varias familias creando conflictos, confusión y desastres económicos familiares. Ante estas circunstancias, cuando este líder se desplomó porque manifestó temor ya que no logró la respuesta esperada su reacción inmediata fue profundizar en los mecanismos de control, como en las cuentas de plazo fijo, en las prendas que ha guardado en los bancos o debajo del colchón de su cama para exacerbar los valores tradicionales y proponer nuevas reglas y regulaciones para manejar el cambio que se le avecinaba: su desaparición.
Este tipo de líder enferma a su consorte y como monarca trata de preservar desesperadamente el statu quo desarrollando una fachada, una máscara de aceptación del cambio convirtiéndose en rey benevolente aun a sabiendas de que su mentalidad con vieja estructura no existe.
Entonces se hace notable en los medios de comunicación y en las altas esferas buscando una imagen externa. Pues sabía que era solamente, “luz en la calle y oscuridad en su casa”.
Es así que si el cambio de liderazgo debe ocurrir a mayor velocidad, para adaptarse más rápidamente y para poder sobrevivir después del desenlace de un mal líder en este caso el cambio es dramático y expedito y puede ayudar a aliviar las presiones internas que se ajustan a dicho cambio más por reacción que por convicción.
Ante una situación como la anterior, el líder tiende a adaptar y capacitar a los otros; percibe la diversidad de opiniones como una fortaleza para agilizar el cambio; hace uso racional de la dicotomía que establece que la mejor manera de mantener control en un escenario inestable es delegándolo.
Es importante acotar que el control puede delegarse si y solo si las competencias y capacidades del recurso humano familiar es similar o excede la capacidad del que delega. Es decir, el líder que se adapta y hace adaptar a otros al cambio veloz, es un líder que entiende que la más efectiva herramienta de liderazgo está en ejecutar el proceso de facultar y dar poder a otros.
El contraste de estos modelos de contingencia con el “navegador del cambio” es que este líder ve a sus rivales como colegas, no como rivales potenciales. Su clave es facultar, su meta es cambiar, su rol es navegar, y el propósito es la supervivencia.
La situación no es el imperativo, ni la posición, ni el poder que el dinero pueda ejercer. Cuando de esto se trata lo que se impone en este navegador de cambios es la relación intrínseca con el que se acompaña y su habilidad para guiarle a la adaptación al cambio que se esta generando en la organización.
Si las familias experimentan adaptaciones o tienden a perecer, es imperativo que nazcan nuevas estrategias de liderazgo para que el proceso de adaptabilidad sea posible. En los actuales momentos de crisis familiares por diversas razones, se impone un líder que ayude a su gente a adaptarse a los embates del cambio a pesar de la rigidez normativa de las costumbres y las directrices anteriores: Tiene que tomar el control del barco y con nueva y buena brújula ser navegador o navegadora de cambios.
Pero ¿cómo fundamentar la necesidad del cambio en individuos que responden a un ambiente inestable? Indudablemente, discernir sobre el cómo, reflexionar sobre el proceso de adaptabilidad y sobre todo examinar las fuentes de las consecuencias inmediatas y a largo plazo son elementos primordiales en el cambio que se aspira ocurra en el entorno. Es lograr ver las cosas como ellas son.
La habilidad para ver las cosas tal y como pasan, no lo que uno supone ver, quiere ver, o teme estar viendo. Es aquí en donde el capitán del cambio toma el timón del barco, muestra y enseña a los otras personas lo que en la realidad se ve por el cambio de actitud mental.

