Con la declaración oficial del fin de la misión de combate en Irak, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, cerró la noche del martes uno de los capítulos más polémicos de una guerra que se ha alargado y ha costado más de lo que casi ningún político o estratega en Washington jamás previó ni deseó.
En un discurso solemne, alejado de cualquier viso de triunfalismo, el mandatario norteamericano afirmó que “es hora de pasar la página” en un Irak que a partir de ahora, dijo, deberá asumir su propia responsabilidad en materia de seguridad, aunque continuará contando con el “compromiso” de Washington.
Pero, a la par, Obama aprovechó un mensaje cuyo diseño estaba cuidadosamente elegido para instar a sus connacionales a hacer lo mismo en un conflicto bélico que, según The Washington Post, ha provocado la mayor polarización del país desde la guerra de Vietnam.
“Aquí también es hora de pasar página”, proclamó Obama justo antes de recordar que poco antes había llamado a Bush para informarle de la situación pese “a ser bien conocido” que “desde el principio” ambos “discreparon” sobre un conflicto que, como no perdió oportunidad en recordar, le ha costado al país más de un billón de dólares.
El objetivo, consideró el Post: “dar una lección de bipartidismo” en momentos en que el país está más dividido que nunca no solo en torno a la guerra de Irak –que por otra parte las encuestas indican que interesa cada vez menos a los estadounidenses–, sino en asuntos domésticos clave. Sobre todo de cara a unas elecciones parlamentarias de medio término que los sondeos vaticinan podrían provocar en noviembre graves pérdidas a los demócratas y ante los cuales los republicanos en la oposición han prometido no dar tregua.
El diario Político vaticinaba un “momento de frustración” para la Casa Blanca. Según el rotativo, aunque el discurso de Irak marca la tercera vez en cuatro días en que Obama pudo enviar el mensaje de “promesa cumplida” respecto a sus compromisos de campaña, la situación económica del país, que no acaba de repuntar, sigue siendo el foco de las preocupaciones de los estadounidenses. Y una muestra de que el Presidente no pierde de vista esta más que creciente inquietud es la “algo desmañada” manera, como la definió Político, en que Obama enlazó la proclamación del fin de los combates en Irak con la economía del país.
“Desafortunadamente, durante la última década, no hemos hecho lo necesario para apuntalar nuestra propia prosperidad”, dijo Obama.