LONDRES, Inglaterra .Lucian Freud, considerado el pintor británico más importante de la actualidad, creció con los relatos alemanes de Max y Moritz. El nieto de Sigmund Freud nació en Berlín en 1922 y de niño estaba tan fascinado con las historias y los dibujos de Wilhelm Busch, que decidió convertirse en dibujante de cómic.
La primera palabra que dijo fue "allein" (solo) y el entorno que lo marcó fue el jardín zoológico de Berlín. En 1933, la familia abandonó Alemania tras la llegada al poder de Hitler y se trasladó a Inglaterra. Allí, Lucian Freud es hoy casi tan conocido como su abuelo, el padre del psicoanálisis. El domingo 8 de diciembre, el artista cumplió 80 años.
Algunos episodios de la vida de Freud podrían estar inspirados en las historias de "Max y Moritz". La escuela de bellas artes a la que asistió en el sur de Inglaterra aparentemente se incendió porque él estuvo manipulando allí cigarrillos y fósforos. Aun si se tratara de una leyenda, en las diferentes instituciones en las que se formó era considerado el terror de los profesores.
Sus primeras obras eran lineales desde el punto del dibujo y llenas de historias y símbolos misteriosos. Llegó al estilo que lo hizo famoso más adelante, sobre todo por su amistad de más de veinte años con el pintor Francis Bacon.
El cuerpo humano desnudo se convirtió en su tema. Freud no embellece nada. Sus cuerpos aparecen casi sin huesos, llenos de varices, manchas y celulitis, con todos los rastros del paso del tiempo. Las superficies corporales pintadas de esta manera se vuelven casi abstractas.
"Pinta piernas como brazos, dedos de la mano como dedos de los pies, hombres como mujeres y al revés", escribió The Guardian respecto de la retrospectiva con 156 de sus obras que le dedicó este año la galería Tate Britain. Freud admite que prefiere personas con formas corporales y proporciones poco habituales.
Para como él dice atrapar su esencia en su estado animal de la manera más inalterada posible, retrata a sus modelos, entre ellos, sus propias esposas, amantes e hijos, desnudos. Todas las poses se dejan de lado en favor de una relajación total. También animales, sobre todo perros, aparecen una y otra vez en sus cuadros.
A pesar de que el retrato parece ser el centro de su arte, siempre aparece en los cuadros el mismo pintor, aunque oculto. "Mi trabajo es totalmente autobiográfico", dijo. "Se trata de mí mismo y de lo que me rodea".
Fuera de las vanguardias, algunos lo perciben como rebelde. Otros lo denigran como pornográfico. Pero el establishment hace fila delante de su taller desde hace tiempo: desde el recientemente fallecido barón Thyssen (Man in a chair, 1983-1985) pasando por la modelo Kate Moss embarazada (Naked Portrait, 2002) hasta la misma reina Isabel II.
Para el pequeño y poco lisonjero retrato de la soberana británica, ésta posó durante horas y se dice que mantuvo con el maestro una serie de interesantes conversaciones.

