[DESDE EUROPA]

Marcha atrás en el tiempo

Suspirando por encontrar en el mundo de la economía una buena noticia, los diarios españoles se han hecho eco estos días de la bien insólita circunstancia de la inflación que, en los últimos 12 meses, se queda en el 0.8% en mi país. No deja de ser significativo que la buena nueva no la haya dado el vicepresidente Solbes, gurú de las finanzas del Reino de España, sino el ministro Corbacho que entiende –es un decir– de la inmigración y del trabajo. Se trata de una excelente opción comunicativa porque los precios, sí, andan por los suelos pero.

¡Ay!, a cambio de que no haya dinero suficiente en los bolsillos para poder aprovecharlos. Con el lobo que viene de un desempleo que puede alcanzar los cuatro millones de parados, da hasta risa oír y leer esos anuncios enfáticos de coches de los que antes se vendían como rosquillas, verdaderos tanques con tracción a las cuatro ruedas y consumo a juego, ofrecidos por cuatro perras en anuncios patéticos que hablan de la crisis y la oportunidad. Anuncios bastante inútiles. Los españoles, tomados como metáfora colectiva, no tenemos, por no tener, ni siquiera tres de esas perras. Pocas dudas caben acerca de que habrá que emplearlas en cosas más necesarias que el lujo motorizado. Una inflación de solo el 0.8% era desconocida desde 1969. Cuatro décadas ya.

El tiempo suficiente como para que ni nos acordemos de lo que sucedía entonces, quizá porque la gran mayoría de los españoles de ahora mismo ni siquiera había nacido en ese año del señor. Pero yo sí y mi memoria, por más que flaca, alcanza para recordar que el general Franco no solo estaba vivo sino que lucía su buena salud de costumbre, su vocecilla ridícula y su amor por conspirar contra su propio país. Fue entonces cuando terminó nuestra aventura colonial africana y de aquello me acuerdo bastante bien porque yo hacía de aprendiz de periodista en Sidi Ifni.

En 1969 salieron a la luz –reconozco que he tenido que consultarlo– Conversación en la catedral de Vargas Llosa, El padrino de Mario Puzo, Portnoy’s Complaint de Philip Roth y San Camilo, 1936 de Camilo José Cela, pero a Néstor Luján le cayeron ocho meses de cárcel por publicar una carta a favor de la lengua catalana. En 1969 se apagaban los ecos del mayo parisino, surgió el sida y aparecieron los primeros skin heads. Entretanto, Salomé vivía cantando en el festival de la Eurovisión.

¿Y qué? Pues eso: que referirse a aquellos tiempos sirve de muy poco. Son pura historia, parte de un mundo que en realidad no está del todo claro si existió. El 0.8% de inflación de 1969 no es el de ahora mismo porque nosotros vivimos en otro universo. El de hoy, como el de antes, abunda en minifaldas, pero lo que aparece debajo no tiene nada que ver. O tal vez sí. Comprar compactos 4x4 era inimaginable entonces y lo sigue siendo ahora, pero por razones diferentes. Consolémonos: todavía no le han encargado que dé las noticias del índice de los precios al ministro de sanidad.


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