La reciente adquisición por parte de la Biblioteca Ernesto Castillero de los microfilmes de algunos ejemplares de la Miscelánea del Istmo, conservados en la Biblioteca Nacional de Colombia, nos permitirá apreciar el contenido de la que es la primera publicación periodística panameña, y , sobre todo, evaluar el rol jugado por su director Mariano Arosemena y el plantel de colaboradores, en la emancipación del istmo. Faltaría adquirir los microfilmes de los ejemplares de la Miscelánea del Istmo en el Archivo General de Indias de Sevilla, Colección Papeles del Estado: número 24, págs. 93 a 95 del domingo 26 de agosto de 1821. Suplemento de la Miscelánea del Istmo del domingo 2 de setiembre de 1821; número 27 del 16 de setiembre de 1821; domingo 9 de setiembre de 1821. Existen cuatro números de 1822, según información de Carlos E. Gasteazoro.
Pienso que la lectura de la Miscelánea del Istmo corroborará la certidumbre historiográfica avanzada por Octavio Méndez Pereira, Carlos E.Gasteazoro y Rodrigo Miró sobre el peso específico de Mariano Arosemena de la Barrera como patriarca del periodismo panameño. Además de fundar la Miscelánea del Istmo, fue redactor de El Fiscal y la Ley, El Comercio Libre, Los Amigos del País, la Gaceta de Panamá, El Vigía,El Istmo, El Panameño,La Libertad,El Movimiento, el Círculo Istmeño y La Estrella de Panamá. En Perú colaboró en el El Tiempo, El Peruano, el Correo del Perú y la Guardia Nacional.
Talento polifacético, Arosemena fue periodista, político, historiador y protagonista activo del proceso político del siglo XIX. Se agitó en política en el desempeño de los cargos de regidor, alcalde, procurador, capitán de milicias pardas. Igualmente fue diputado provincial y nacional en la etapa colonial. Cuando Bolívar impulsó la Gran Colombia, fue nombrado cónsul de Ecuador en Panamá y ministro de Colombia en Perú. Asimismo, actuó en calidad de delegado al Congreso Americano de Lima. Su hoja de vida registra sus tareas como agente del crédito público, jefe político de la Administración General de Rentas, organizador del grupo masónico el Círculo Istmeño y vocero elocuente del club patriótico Los Amigos del País que alentó la creación de una liga hanseática.
En su obra Apuntamientos históricos, Mariano Arosemena nos introduce en el mundillo complejo de los militares y civiles que manejaron las riendas del poder de Panamá en el siglo XIX. Hay versiones de que Mariano participó en todos los golpes de estado y casi en todas las conspiraciones panameñas de su época. Estuvo cerca del general José Domingo Espinar en el estallido del primer movimiento separatista de Colombia en 1830, movimiento que el Libertador Simón Bolívar desactivó seis días antes de su muerte. Asimismo conoció al coronel Juan Eligio Alzuru que encabezó otro movimiento de separación de la Gran Colombia que los políticos panameños rechazaron al aclararse su trasfondo. El general Tomás Herrera fue convocado por el gobierno central con el cargo de comandante general del Istmo para debelar la conjura de Alzuru, quien tuvo el apoyo del general venezolano Luis Urdaneta. Arosemena no acató siempre las órdenes de los cuarteles y fue deportado por Alzuru. Vivió largos años en el Perú, donde su estirpe familiar dejó huella perenne. Fue corresponsal del diario El Comercio y dispuso en su testamento de que un ejemplar del centenario diario limeño fuera colocado dentro de su ataúd.
