"La economía está volando", fue la frase favorita -en los estertores del año 2005- de los tecnócratas neoliberales de Patria Nueva. Y, no es para menos, la economía creció en 6% y el desempleo cayó por debajo de los históricos dos dígitos, esto es, a 9.6%. Entusiasmo que, por supuesto, comparten los ignaros ideólogos políticos y conspiscuos miembros del "activo de dirección" del PRD, norieguita y lady B.
Este resultado "virtual" de la economía panameña es típico del modelo de exclusión o de darwinismo social adoptado por la cúpula de la alianza gubernamental PRD-PP, donde los sectores vinculados a la demanda externa, que ofrecen muy pocas plazas de trabajo, son los que más crecen. También es el resultado, sobre todo, en materia del mercado laboral, del malabarismo metodológico de la entidad fiscalizadora de la hacienda pública.
Efectivamente, contrario al optimismo desbordante que contagia a la alta burocracia del régimen del secretismo, la realidad económica de los hombres y mujeres de a pie, es otra muy diferente y no es, en lo absoluto, un problema de percepción o de apariencia, es la dura y cruda realidad. Cabe aquí una salvedad. En honor a la verdad, no es que no se haya divulgado la otra cara de la economía nacional, sino que los artífices del marketing político y de la agenda mediática del CÉSAR, no consideran relevante esta parte del "día a día" del panameño común y corriente.
La razón de que existan dos países económicos en Panamá, donde el 20% más rico percibe la mayor parte de los ingresos y el 40%, los pobres, no reciban nada o casi nada, obedece a dos circunstancias: una es de carácter estructural y tiene que ver con la mala distribución del ingreso; y, la otra, es producto de la ausencia de una política económica orientada a generar empleos en el sector formal de la economía. Para la tecnocracia neoliberal que mantiene la hegemonía en el Gobierno esa es una tarea del mercado, de la "mano invisible".
Así las cosas, veamos el comportamiento del mercado laboral en el año 2005 y derivado de esa conducta lo que nos depara el "destino" a la mayoría de los istmeños. "La información preliminar de la Encuesta de Hogares de 2005 que se presenta, sugiere que continúa y con mayor fuerza, el proceso de informalidad que se había detectado en el pasado". Esto no lo digo yo, lo dice el fiscalizador de las finanzas públicas y fundador del "clan del pedagógico" y se refiere, específicamente, al proceso de informalidad del mercado laboral.
Esto significa que el mercado de trabajo en 2005 presentaba la siguiente radiografía: una Población Económicamente Activa (PEA) de 1 millón 408 mil 903 personas, 874 mil 733 son hombres y 534 mil 170 son mujeres. Del total de la PEA, 1 millón 273 mil 034 están ocupados y 135 mil 869 son desempleados. La distribución de la ocupación por categoría era la siguiente: 61.8% empleados asalariados, 30.3% trabajadores por cuenta propia, 4.7% trabajadores familiares y 3.2% empleadores. Un dato importantísimo en este análisis es que los trabajadores por cuenta propia aumentaron en 20 mil 614 respecto al año anterior, los trabajadores familiares en 8 mil 069, mientras que los empleados del sector formal en 10 mil 027. Otro dato interesante es que las mujeres, que tienen una participación en el mercado de 47.4%, representan una tasa de desempleo de 13.2% y los hombres con una tasa de 80.3% apenas reflejan un 7.5% de desocupación. Las cifras expresan con claridad meridiana que los 25 mil 574 desocupados menos de 2005 respecto a 2004, todos fueron a parar al mercado informal (sumatoria de los trabajadores por cuenta propia y los trabajadores familiares), sector laboral que se caracteriza, además de la informalidad por la precariedad salarial y que existe una marcada discriminación de género en el mundo del trabajo.
De manera que ninguna persona medianamente informada y seria, podría hoy afirmar que en el futuro inmediato o mediato esta situación va a cambiar, por el contrario, tal como lo afirma el otrora compañerito de colegio del inquilino del Palacio de las Garzas, la tendencia es que la informalidad laboral continuará acentuándose y los hombres y mujeres de a pie proliferarán en cada semáforo o esquina de poblado de todo el país sin esperanza alguna de cambiar su insegura situación, mientras prevalezca el prototipo de "capitalismo salvaje" abrazado en "cuerpo y alma" por la cúpula del gobierno de Patria Nueva. ¡Así de sencilla es la cosa!
El autor es coordinador nacional del Frente Democràtico Torrijista