Mitos y falsedades sobre la clonación humana

Es increíble que después de cinco años de la clonación de la oveja Dolly, y de tantos artículos y libros escritos sobre este proceso, todavía existan personas que hagan afirmaciones descabelladas y totalmente erróneas sobre la clonación humana. Como ejemplo quisiera citar el artículo de la Sra. María del Carmen Cabello publicado en La Prensa del 26 de febrero de 2002.

La Sra. Cabello comienza bien su escrito haciendo una descripción correcta del proceso de clonación en el caso de la oveja Dolly. El proceso consistió en extraer el núcleo de una célula del cuerpo de una oveja y transferirlo a un óvulo no fertilizado y vaciado de su material genético de otra oveja, para conseguir un embrión que se implantó en el útero de una tercera oveja. Cabello hace una distinción entre la clonación terapéutica y la clonación reproductiva. Nos dice que está de acuerdo con la clonación terapéutica que consiste en usar las células del embrión clonado para curar enfermedades que “hacen insufrible la vida de muchos hombres”. También señala correctamente que este proceso ha abierto un debate moral sobre esta técnica (aunque no detalla en qué consiste ese debate). Luego apunta sus fusiles a la clonación reproductiva que consiste en reproducir una “réplica” del ser humano. Y es aquí cuando la Sra. Cabello empieza a decir tonterías.

Nos señala la Sra. Cabello que la clonación le quitaría a la persona clonada su “identidad única e irrepetible”. Luego añade que si ella fuese un clon de Ava Gardner, aunque esa condición le obtendría todos los hombres que obtuvo Ava y la haría tan bella como la legendaria actriz del cine, ella, María del Carmen, habría perdido su “vida”, sus “traumas de crecimiento... sus amores, desamores, aciertos”, etc... En otras palabras, si fuese un clon de Ava, habría perdido su individualidad. Por esta razón la clonación humana es inaceptable. “Cada persona”, concluye solemnemente Cabello, “tiene derecho a vivir de modo personal e intransferible”.

El problema con esta objeción es que sencillamente es falsa, ya que está basada en la concepción errónea de que genes idénticos hacen personas idénticas y que el clon será una copia al carbón del individuo a quien se quiere clonar. Aunque es cierto que la persona clonada tendrá un gran parecido físico con el individuo original, ya que compartirá sus mismos genes, no hay que olvidar que hay otros factores en este proceso que tienen una influencia en el desarrollo del clon. Estos son, por ejemplo, los genes que pertenecen a una parte del óvulo llamado la mitocondria, que aunque pocos, influyen en el desarrollo del clon, y el ambiente uterino en donde se implanta el embrión que también es un factor influyente.

La Sra. Cabello también se ha olvidado del factor más importante en el desarrollo de la individualidad de una persona: el ambiente en que va a vivir el ser clonado. La persona que es un clon va a vivir en un mundo distinto al de su predecesor genético, porque será más joven que él o ella por varios años, y porque tendrá diferentes experiencias que influirán en el desarrollo de su personalidad. Este es el caso, por ejemplo, de muchos mellizos que terminan siendo individuos distintos con temperamentos y personalidades diferentes a pesar de compartir los mismos genes.

Otro ejemplo que confirma la falsedad de esta objeción es el caso de las famosas quíntuples Dionne. Estas cinco hermanas nacidas del mismo parto y casi físicamente idénticas, mostraron marcadas diferencias en el curso de sus vidas. Tres de las hermanas se casaron y tuvieron familias. Dos fueron entrenadas como enfermeras, y dos fueron a la universidad. Tres tuvieron vocaciones religiosas, pero una solamente convirtió esa vocación en una carrera. Una murió en un convento a los 20 años sufriendo de epilepsia, otra murió a la edad de 36, y tres todavía están vivas en su ancianidad.

La Sra. Cabello habla de lo horrible que sería si hiciesen un clon de Mireya o de Sharon o de los legisladores corruptos. Pero este tipo de argumento también se podría usar a favor de la clonación. Se podría también señalar lo maravilloso que sería tener clones de personas como la madre Teresa, Jesucristo, Einstein, Michael Jordan, etc... Pero ya he señalado que este argumento es inválido: genes idénticos no hacen personas idénticas.

Podría continuar señalando otras falsedades en el artículo de la Sra. Cabello sobre la clonación pero, lamentablemente, no creo que La Prensa me permite más espacio para continuar con este tema. Hay otras objeciones que se han hecho en contra de la clonación humana (y que también han sido debatidas), pero la objeción principal de la Sra. Cabello es una de las más populares. Es una objeción trillada y trasnochada. Sugiero a la Sra. Cabello que lea un poco más sobre el tema.

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