El presidente de Uruguay, José Mujica, pagará un elevado costo político por respaldar la candidatura del ex mandatario argentino Néstor Kirchner –protagonista de un diferendo bilateral– a la secretaría general de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur).
Tras poco más de dos meses de asumir, Mujica puso en juego una inesperada alta popularidad, superior al 60%, y el trato amable que le dispensaba la oposición, coincidieron analistas.
Durante la presidencia de Tabaré Vázquez (2005-2010), Uruguay vetó la postulación de Kirchner (2003-2007), alegando que este permitió un bloqueo fronterizo de activistas argentinos contrarios a una industria uruguaya.
El martes, en la cumbre de la Unasur celebrada en Argentina, Mujica se plegó al consenso de sus colegas en designar a Kirchner como secretario general del bloque. Para el sociólogo César Aguiar, el levantamiento del veto “tendrá incidencia en la opinión pública (uruguaya), porque Kirchner es inmensamente rechazado en nuestro país”.
Aguiar, de la consultora Equipos Mori, recordó que el momento de menor aprobación popular de Vázquez se dio luego de un efusivo abrazo con Kirchner, en medio del litigio.
En abril, la Corte Internacional de Justicia (CIJ) dictaminó que Uruguay incumplió un tratado bilateral al autorizar la instalación de la planta de celulosa de Botnia (hoy UPM). Sin embargo, descartó que la industria de capital finlandés contamine, como alegan los activistas. El tribunal con sede en La Haya eludió expedirse sobre el bloqueo que realizan a un puente binacional los activistas argentinos desde 2006.
El propio mandatario uruguayo reconoció en el pleno de la Unasur que su decisión le ocasionaría dolores de cabeza por los rechazos que generaría en Montevideo. “Teniendo contradicciones muy fuertes en nuestro país, a este presidente políticamente le cuesta el paso que da”, admitió Mujica, antes de respaldar a Kirchner.
El ex presidente uruguayo Julio María Sanguinetti (Partido Colorado, PC), señaló que Mujica pecó de “ingenuidad política”, y que su actitud deja a Uruguay en una situación de debilidad en la región. Más cauto fue el ex presidente y senador Luis Lacalle (Partido Nacional, PN), quien expresó que “ojalá esta decisión sirva a los intereses del país”.
Por su parte, el senador e influyente líder del PN, Jorge Larrañaga, rechazó “ver como secretario de la Unasur a quien contribuyó a cortar los puentes”. Otros observadores de la realidad política, como el politólogo Adolfo Garcé, están de acuerdo en que Mujica “deja abierto un flanco para que lo cuestionen dentro de su partido y desde la oposición”.
Garcé consideró que “es un paso muy arriesgado”, porque es evidente que el apoyo a Kirchner “va a contrapelo de la opinión pública” uruguaya.