Nace un nuevo año y con él la incógnita que traerán los 12 meses que deben transcurrir, y que hacen que el ciclo de vida continúe. Así, de lo viejo a lo nuevo, las definiciones son sencillas: nacer de nuevo, arrepentir, virar, transformar... es lo que corrientemente envuelve el término conversión.
La unidad semántica esencial en todos estos términos está en el contexto de cambiar, pensar de modo diferente o despertar.
Quizás no hay nada que se exprese tan significativamente como: tenemos que nacer de nuevo. De allí entendemos que si este nacer de nuevo se pudo lograr en algunas personas, entonces, tiene que ser posible para toda la humanidad.
Gracias a las nuevas tecnologías renacen senos, caderas, narices, labios y otras áreas corporales. Allí encontramos al investigador médico, buscando nacimientos nuevos en un mundo de corpúsculos blancos, en donde la hemoglobina y el ADN identificarán las características propias del ser que nace a la nueva vida. Igual que un actor nace de nuevo al mundo del teatro, del escenario, de luces, maquillajes y fantasías que generarán risas o tristezas en la introspección individual de todos sus espectadores.
Ese cambio, el animalito más colorido y bello lo representa así: una oruga levantó la vista y vio a una mariposa revoloteando. Movió la cabeza tristemente y dijo: “nunca me podrán coger por allá arriba”. Es cierto, porque la oruga decididamente no puede levantarse en vuelo como la mariposa. Son totalmente diferentes, y nadie diría que una oruga es una mariposa ni que una mariposa es una oruga. Y sin embargo, sabemos que la oruga y la mariposa son distintos niveles de expresión de una misma entidad.
La oruga puede volar, pero no como oruga, solamente como mariposa. Tiene el potencial, pero algo debe sucederle durante su desarrollo, que se manifiesta no solo en la variación de formas, sino también en las funciones y en el género de vida.
La metamorfosis en el ser humano, es la mudanza que debe hacer toda persona de un estado a otro, como de la avaricia a la liberalidad de la pobreza o de la riqueza. Por ello comprendemos que la humanidad está envuelta en toda clase de limitaciones: pecados, enfermedades, privaciones.
Hombres y mujeres del mundo y de Panamá. lectores y lectoras, todos y todas tenemos que entrar en un estado de consciencia y tomar la gran decisión de esforzarnos por lograr lo más elevado, por reclamar la divinidad dentro de nosotros y de nosotras para hacer la diferencia de oruga a mariposa, como un proceso natural y sencillo de paciencia en el proceso rutinario del diario vivir.
¡Feliz nuevo año y bienestar en la nueva vida! ¡Salud!

