Si hay una herramienta que podrá frenar la nueva gripe, será la vacuna. Pero pasar de la idea, a la práctica no es tan fácil. El miércoles, la directora de investigación sobre vacunas de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Marie-Paule Kieny, admitió que todavía no había ningún laboratorio en disposición de fabricarla. Una situación que espera que cambie a partir de la semana que viene, cuando la OMS se reúna con los mayores laboratorios (se calcula que hay una veintena con capacidad para producir el fármaco) para ponerse de acuerdo en la fabricación.
Hasta ahora no ha sido posible empezar a fabricar la vacuna porque el primer paso es tener un número suficiente de muestras del virus. Uno de los asuntos que tendrán que discutir la OMS y los laboratorios es su reparto, porque no sería justo que una farmacéutica dispusiera de ellas antes, lo que le daría una ventaja competitiva.
Otra cuestión a discutir es la cantidad de vacunas que habrá que producir. Cada año se fabrican entre 700 millones y 900 millones de tratamientos preventivos contra la gripe estacional, dijo Kieny. El objetivo es aumentar esta cifra un 50% (hasta los mil 200 millones de dosis), de manera que se pueda atender a la vez la demanda de la gripe estacional y la del nuevo virus H1N1. Esta cifra, sin embargo, puede quedarse corta, admitió Kieny, porque hay detalles que no se sabrán hasta dentro de cuatro o cinco meses. El más importante, si para inmunizar a la gente harán falta dos o tres inyecciones (una para la gripe común y una o dos para la de origen porcino).
Otra cuestión que habrá que debatir con los laboratorios es el precio del tratamiento. La vacuna no tiene por qué ser cara, pero aun así habrá países que no podrán pagarla.
La OMS espera conseguir por lo menos 110 millones de dosis gratis de dos laboratorios para los más pobres, o, si no, fondos del Banco Mundial o de las organizaciones de la ONU que tienen capacidad para financiarlo: Unicef y la Organización Panamericana de la Salud (PAHO), según explicó Kieny, quien advirtió que todos los planes pueden variar si el virus muta. Porque día a día se sabe más del patógeno, y no todo son malas noticias.
La expansión parece haberse frenado, de acuerdo con los últimos datos de la OMS (los casos confirmados han pasado de mil 419 a mil 893 en un día y medio). Además, los expertos cada vez conocen mejor el agente y su comportamiento.