La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) arrimará el hombro en Afganistán y el próximo año enviará 5 mil soldados más al país, en apoyo al refuerzo de 30 mil anunciado por el presidente de EU, Barack Obama. En la sede atlántica ha gustado el tono de la nueva estrategia y, sobre todo, que se empiece a hablar de la retirada, aunque no tanto la petición explícita de que envíen entre 5 mil y 7 mil soldados más.
El secretario general de la alianza, Anders Fogh Rasmussen, anunció que se alcanzará al menos la cifra más baja de la horquilla, sin concretar de qué países procederán las tropas.
Rasmussen animó a los europeos a implicarse más para evitar que esta sea una guerra exclusiva de EU. Hoy por hoy, aporta 34 mil 800 de los 71 mil soldados que hay sobre el terreno, sin contar los 30 mil de su operación antiterrorista Libertad Duradera.
Aunque las capitales europeas han reaccionado con cautela a la petición de Obama de aumentar sus contingentes, su discurso y la idea de iniciar la retirada a mediados de 2011 les permite ver la luz al final del túnel tras ocho años de guerra. “Es el esfuerzo final, el último empujón”, opinan fuentes diplomáticas, seguras de que la OTAN responderá a la demanda de Washington.
Con cuentagotas, en las últimas semanas varios países han anunciado refuerzos. Los más relevantes proceden de países extracomunitarios: Georgia, que –deseosa de ingresar en la OTAN– prevé enviar unos mil soldados, y Corea del Sur, que aportará medio millar. El Reino Unido enviará 500 más, Eslovaquia unos 250 y Polonia, a raíz del llamamiento de Obama, alrededor de 600.
España ha dejado la puerta abierta al envío de más tropas, aparte de mantener los últimos 220 soldados aprobados por el Congreso en diciembre. Varios países pequeños anunciaron refuerzos, como Albania (85 más, hasta 350).
A Turquía, además de un nuevo aumento, le ha pedido más movilidad de sus tropas para que puedan implicarse en los combates, según medios locales.
La conferencia internacional sobre el futuro de Afganistán del 28 de enero, en Londres, es el horizonte que se han fijado Francia y Alemania, entre otros, para decidir su posición.
La cita servirá no solo para evaluar y planificar el futuro de la misión, sino para exigir resultados a la gestión del presidente Hamid Karzai.