A la OTAN se le acaba el dinero. De forma lenta pero segura, la alianza militar transatlántica de 28 miembros se acerca a una crisis financiera inédita en 60 años de existencia. La OTAN gasta más dinero del que tiene.
En una cumbre el jueves y viernes en Bratislava, Eslovaquia, los ministros de Defensa de la alianza analizarán cómo ahorrar. No solo se trata de dinero, sino de alta política. No se esperan decisiones sobre cómo superar el déficit, lamentan diplomáticos.
“Los gobiernos decidieron hacer cosas que no podemos pagar, y no puede seguir así”, afirmó el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen. Su portavoz James Appathurai dijo: “Las exigencias operacionales superan las posibilidades del presupuesto militar. No es dramático, pero suficientemente grave para que no podamos ignorarlo”. Agregó que no puede dar cifras. El presupuesto militar de la OTAN –actualmente de mil 950 millones de dólares, tiene un déficit anual “de varios millones” de dos dígitos. Para los diplomáticos de la alianza esto significa más de 70 millones de dólares. En el presupuesto de inversiones faltarán en los próximos años entre 11 mil y 14 mil millones de dólares.
Las cifras de los tres presupuestos de la OTAN (civiles, militares y de infraestructura) son casi nada en comparación con lo que gastan los países en sus presupuestos de defensa. Para Alemania, por ejemplo, que aporta un 15% de los gastos de la OTAN, se trata de menos del 0.5% del presupuesto de defensa germano. Eso no cambia el déficit de caja de la OTAN. La alianza debe gastar en Afganistán, Kosovo y por las misiones de los buques para combatir la piratería en el océano Índico. Esto último no estaba previsto en el presupuesto militar.
Antiguamente el presupuesto de la OTAN servía para hacer funcionar la alianza, ya que los costos de las misiones eran asumidos por los países. Sin embargo, desde 2005 la OTAN no solo paga los aviones de vigilancia Awacs, sino también hospitales de campaña en Afganistán o el transporte aéreo de soldados.
Sin embargo, el objetivo de ahorrar genera resistencias.
El “sector sur” (desde Turquía hasta Grecia e Italia hasta España) insiste en que no se eliminen bases de la OTAN. Los miembros orientales, en cambio, no quieren ahorros que hagan peligrar la obligación de auxilio, según el artículo V del tratado. Eso significa que la OTAN debe hacer caros preparativos para movimientos mayores de tropas en caso de ataque.