[MODELO DE CONVIVENCIA]

Oasis de paz

La comunidad Neve Shalom/Wahat al Salam, fundada en 1970, es hoy un lugar en el que cristianos, judíos y musulmanes conviven en paz y armonía.

Buscando información sobre la vida de los árabes israelíes, descubrí una comunidad llamada Neve Shalom/Wahat al Salam, lo que en hebreo y árabe significa oasis de paz. Me pareció interesante, no solo por lo peculiar, sino por lo que nos enseña a todos.

Neve Shalom/Wahat al Salam fue fundada en 1970 por el hermano dominico Bruno Hussar en tierras adyacentes al monasterio de Latrún, en un punto geográfico equidistante de Jerusalén, Tel Aviv y Jaffa. Es un espacio donde cristianos, judíos y musulmanes conviven en paz y armonía. Los primeros se asentaron en 1977 y, desde 2010, suman más de 60 familias.

Sus residentes demuestran la posibilidad de coexistencia entre judíos y palestinos, basada en la tolerancia mutua, el respeto y la colaboración. La comunidad, sin afiliación política como tal, es gobernada democráticamente por sus miembros quienes, a su vez, son propietarios de la tierra.

Los ciudadanos árabe israelíes son casi dos millones de personas, alrededor del 24% de la población del país. Este segmento se compone de árabes que decidieron quedarse en Israel luego de la Declaración de Independencia en 1948. En general poseen los mismos derechos de cualquier ciudadano israelí. Sin embargo, como en cualquier otra sociedad, como minoría, sufren algún grado de discriminación y ciertas limitaciones en la compra de terrenos en determinadas áreas específicas de valor estratégico.

La mayoría de los árabes israelíes son musulmanes sunitas, aunque también coexisten cristianos, drusos y circasianos. Con excepción de los circasianos y los drusos, quienes han logrado altas posiciones en el gobierno y en las fuerzas armadas, los árabes israelíes, en general, no están obligados a servir en las Fuerzas de Defensa de Israel, aunque muchos lo hacen como voluntarios. Entre ellos, destacan los beduinos como magníficos soldados en defensa de su país.

La mayoría de los árabes israelíes viven en la zona noroccidental, en poblaciones donde administran sus asuntos internos, manejan sus escuelas y donde el árabe, una de las lenguas oficiales de Israel, es el idioma utilizado; controlan sus tribunales religiosos y dirimen asuntos relacionados con matrimonios y divorcios.

Además, hablan, leen y escriben hebreo con fluidez y ven los programas de la televisión israelí. Más de un 20% de los árabes israelíes vive entre judíos, como en Haifa, una de las ciudades más importantes de Israel, en donde frecuentan los mismos restaurantes, centros comerciales, cine y discotecas. En Haifa ha ocurrido que una bomba terrorista detonada en un restaurante asesinara tanto a árabes como judías. Muchos jóvenes árabes israelíes han adoptado de los judíos israelíes seculares, el estilo de ropa occidental, la música y los avances tecnológicos más modernos.

Todos los ciudadanos de Israel tienen el derecho a expresarse libremente y participar activamente en el proceso político, es así que partidos que se oponen a la propia existencia de Israel forman parte de su parlamento (Knesset). Los árabes israelíes han estado presentes en el Knesset desde la fundación del Estado y hoy ocupan 13 de los 120 escaños posibles representando a sus partidos como a los partidos clásicamente israelíes como: Kadima (Majalli Whbee), Likud (Ayoob Kara) e Ysrael Beitenu (Hamad Ammar).

Entre algunos árabes israelíes destacados hay diplomáticos como Ali Yahya, embajador de Israel en Grecia; Ismail Khalid, cónsul general adjunto en San Francisco; Reda Mansour, cónsul general para el sureste de Estados Unidos; Salim Joubran, de la Corte Suprema; Majalli Whbee, exviceministro de Relaciones Exteriores; Oscar Abu-Razek, director general del Ministerio del Interior; Raleb Majadele, Laborista, primer musulmán miembro del gabinete, y Jamal Hakrush, musulmán, comandante de la Policía Nacional en 2006.

En el campo cultural y académico, Israel cuenta con Majd el-Haj, decano de investigación de la Universidad de Haifa; Rana Raslan, quien en 1999 se convirtió en la primera árabe israelí ganadora del concurso Miss Israel, y a Khaled Abu Toameh, corresponsal de asuntos palestinos en Jerusalem Post, US News and World Report. En 2004 Bnei Sakhnin se convirtió en el primer equipo de fútbol árabe israelí que alcanza la Copa de Israel con derecho para ir a la Copa de Europa. Asala Shahada, ganador de medalla de oro en los Juegos Macabeos dijo: “Los Macabeos pertenecen no solo a los judíos, sino también a todos los israelíes, y estoy orgullosa de ser israelí”.

La práctica demuestra que es posible la convivencia de ambos pueblos y lograr un oasis de paz eliminando la interferencia de los terroristas, enemigos de la felicidad de todos. Que Dios así lo quiera.


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