El ímpetu del ex candidato electoral Barack Obama ha vuelto. Durante su primer discurso sobre el estado de la nación el presidente de Estados Unidos se mostró cercano al pueblo y dispuesto a dar batalla.
Sin embargo, era evidente la gran presión a la que está sometido el orador: Obama tuvo que demostrar a sus votantes que tras meses de políticas ajenas al pueblo vuelve a ser uno de ellos. Hace un año todavía hablaba de que los norteamericanos debían reconciliarse consigo mismos. Esta vez fue él el que tuvo que tenderles la mano para recuperar su confianza; un propósito que ha dado un vuelco a su lista de prioridades liderada ahora por el desempleo y la coyuntura económica.
Con ello Obama quiso demostrar que se toma en serio las preocupaciones de sus electores, antes de que la creciente decepción imperante les aleje de él.
Obama daba la impresión de estar rendido y aun así se mostró combativo. “Estamos agotados, pero esperanzados, luchamos, pero no nos resignamos”. Cuando citó esa frase de la carta de una votante dio la impresión de que trataba de infundirse valor a sí mismo.
La charla de Obama, de unos 70 minutos, estuvo marcada por su ofensiva para la creación de empleo.
“Propongo que empleemos 30 mil millones del dinero que están devolviendo los bancos de Wall Street para que bancos locales concedan créditos a empresas más pequeñas y posibilitar su supervivencia”, dijo el presidente. Propuso rebajas fiscales para más de un millón de pequeñas firmas que contraten a personal nuevo o que suban los salarios. Además Obama presionó a sus oyentes en el Congreso que actualmente debate sobre un programa de creación de empleo.
Quien más allá de esto esperaba escuchar novedades, se llevó una decepción. El Presidente utilizó con destreza el tema del desempleo para hacer ver y explicar lo estrechamente vinculado que está el camino de salida de la crisis económica a los temas que a sus votantes no les gustan tanto: la reforma financiera, las energías renovables e incluso la reforma sanitaria. También ésta contribuirá a mejorar la seguridad social de los trabajadores, dijo. Obama tampoco ocultó que, pese a la fuerte oposición, continúa defendiendo su principal proyecto político. El Presidente recordó su promesa electoral de promover el cambio en Washington. Para muchos estadounidenses el cambio que prometió no se produjo con la rapidez esperada.