La ley que los demócratas estadounidenses llevan al Senado tiene mil 400 páginas, rebosa de tecnicismos financieros y para los ojos de muchos banqueros y políticos republicanos es bastante antiestadounidense. El objetivo es que los consumidores queden protegidos ante los bancos y que a las entidades financieras se les quiten las ganas de jugar con negocios de alto riesgo.
Por encima de ellas habrá un fortalecido banco central que actuará como autoridad de vigilancia. La libertad de los bancos estadounidenses quedaría astutamente recortada. Por ello, no es sorprendente que cerca de mil 500 miembros de lobbies, empresarios y banqueros asistan a los debates en el Senado sobre la nueva norma. Al fin y al cabo, se ponen en juego las condiciones previas de todo un sector, y se trata de grandes negocios y millones en ganancias.
Algunos expertos hablan incluso del proyecto de reforma más ambicioso en 30 años. Obama está decidido seriamente a que se aprueben sus planes. Y para subrayar lo que él considera más importante, viajará hoy jueves a Nueva York. Allí hablará en conciencia con banqueros.
El título de la charla del presidente es significativo: “Evitar una repetición de la historia”. No en vano se han perdido ocho millones de empleos en la peor crisis financiera y económica de los últimos 70 años. Además, siete millones de personas perdieron sus casas.
Los analistas afirman que la reforma financiera es la segunda gran apuesta de Obama tras la sanitaria. El alma del borrador es la creación de un organismo de protección al consumidor bajo el tejado de la Reserva Federal. Esa entidad vigilará que los bancos den hipotecas y tarjetas de crédito a clientes solventes. Asimismo los negocios con productos financieros exóticos serán fuertemente controlados y exigirán transparencia.
“La industria financiera y su poderoso lobby nos llevaron a esta drástica crisis por culpa de sus malas prácticas y sus moderados sistemas de seguridad que no previeron los riesgos”, aseguró Obama. El Presidente se siente arropado. No solo después de la investigación contra el banco Goldman Sachs por presuntas prácticas fraudulentas. En la escala de valores de los estadounidenses, los bancos ocupan los puestos más bajos. Sin embargo, la aprobación de la “reforma del siglo” no será cosa fácil. De hecho los rumores aseguran que la Comisión del Mercado de Valores hizo pública esta semana su investigación sobre Goldman Sachs de manera muy oportuna. “Los tiempos de la SEC plantean preguntas sobre su independencia”, denunció el diputado republicano Darrell Issa.
La Casa Blanca respondió rechazando la injerencia y asegurando que Obama conoció la investigación a través de los medios.
Muchos demócratas temen que los republicanos usen con esta reforma la misma estrategia que usaron con la sanitaria: el bloqueo directo. Pero hay esperanzas de llegar a un acuerdo, ya que no todos los republicanos opinan igual.