Si la norteamericana Eve Ensler escribió Monólogos de la va gina, era de esperarse que al guien contestara.
El turno fue del periodista y es critor argentino José Montero, quien escribió Confesiones del pene, obra que presenta el Grupo Tablas en la sala de teatro El Colibrí hasta el 27 de febrero, bajo la dirección de Norma Douglas. Son los protagonistas principales de la obra Lucho Goti, Alex Ale mán y Luis Landero.
Tres sillas alrededor de una mesa es todo el escenario que usan para representar un sencillo bar, donde tres amigos se reúnen para tomar unos tragos mientras con versan sobre sus experiencias se xuales.
Tres hombres, tres vidas diferen tes, que sólo tienen una cosa en común: la amistad que los une.
En esa ocasión es cuando se ha cen las confesiones del pene... es decir, monólogos de cada uno de ellos, contando los múltiples si nónimos que tiene el pene en todos los idiomas, su primera ex periencia en la masturbación que comienza en la infancia, las distintas formas de mastur barse, el debut sexual, distintas maneras de hacer sexo oral, for mas y tamaños de pene y otros temas que toca la obra que ru borizará un poco en algunas es cenas, dice el actor Lucho Goti.
Las apariencias engañan
Hay que mirar con profundidad porque la vida esta llena de es pejismos, parece ser la moraleja de la obra.
Por ejemplo, en la obra, es a través del bar, de la bebida, que se liberan todos los complejos que se tiene. Ya ves que el bar sirve de purgatorio para poder expiar esa serie de elementos que están ahí, como es el caso de uno de los tres amigos que es bailarín y se las da de machazo, y resultó ser un gay oculto.
A Lucho Goti le parece que la obra intenta dar información sal picada de humor con un tras fondo dramático y responsable. Al principio tuve un poco de timidez por el papel porque no sotros le prestamos al personaje la mente, voz, cuerpo y alma, pero siempre queda un 20 % de uno, aseguró Goti.
Luis Landero debuta en el teatro interpretando a John Bobbit, que es un bailarín (en la vida real es stripper profesional). La obra me parece interesante porque rompe el hielo. Es bueno que las mujeres conozcan el pensamien to del hombre, opina.
Mientras, he aquí lo que Norman Douglas, director de Confesio nes del pene conversó con La Prensa para esclarecer el sentido de la obra que dirige.
- Este es un tipo de teatro más... desenfadado ¿no?
- Este es un teatro que está ahora en boga en Europa. Se está uti lizando el teatro para poner en tela de juicio los tabúes que la gente tiene. Por ejemplo, sucedió con el éxito que Eve Ensler tuvo con Monólogos de la vagina, que causó rumor en el mundo, precisamente porque nadie se atrevía hablar de la vagina, a pesar de que es algo que la mujer lleva todos los días.
- Es irónico que el hombre se jacte de ser moderno debido a los avan ces tecnológicos y no se atreva a decir pene o vagina. Confesiones del pene ayuda a quitar el temor de llamar las cosas por su nom bre.
- Tú lo has dicho. Y es más, el hombre nunca dice pene, prefiere decir un sinónimo ordinario que aluda al miembro, que llamarlo por su nombre. Lo mismo sucede con la mujer. Estos términos siempre los enmascaramos.
- Sin embargo, las apariencias en gañan en esta obra ¿no?
- Por supuesto. Lo que pasa es que cuando la gente lee el título de la obra piensa que se trata de algo vulgar. Sobre todo, las personas que son cerradas, que son muy conservadoras y que no abren sus mentes para confrontar las cosas cotidianas. Todo lo que se ha con tado en la obra son cuestiones que existen, pero tenemos miedo de reconocer que están entre no sotros. Y es por eso que hemos decidido exponer estos temas a través del teatro, como vehículo de comunicación, de expresión, para que el público pueda acep tarlo desde una perspectiva pro gresista.
