Las decenas de temblores que sacuden a diario Chile desde el terremoto del sábado pasado mantienen en pánico a millones de personas, y comenzaron a abrir fuertes grietas en la política, en especial en los cimientos de la popularidad de la presidenta Michelle Bachelet.
Las críticas contra la mandataria, quien ya reconoció errores en la reacción ante el sismo y el posterior tsunami, no cesan y abren abismos en su intención de volver al poder en 2014, amparada en la aprobación de un 80% que tenía antes de la tragedia. Tampoco retroceden los cuestionamientos contra las Fuerzas Armadas, que tardaron dos días en movilizar a unos 10 mil hombres.
Las voces en contra vienen, incluso, de generales en retiro. El ex comandante en jefe del Ejército, Juan Emilio Cheyre, convertido hoy en un respetado académico, señaló que al menos 7 mil hombres debieron ser movilizados en pocas horas, como él podía hacerlo.
“Mi gobierno hará todo lo que esté a su alcance para facilitar la instalación de las nuevas autoridades, porque todo Chile piensa que es la hora de la unidad”, dijo ayer Bachelet, tras una reunión con el mandatario electo, el opositor Sebastián Piñera, evitando polemizar.
Las palabras de Bachelet, quien tardó seis horas en llegar a la zona devastada por supuestos problemas de operación de los militares, buscan desviar el debate hacia la reconstrucción.
El propio presidente electo, el opositor Sebastián Piñera, aunque deslizó críticas a la reacción del Gobierno, inició gestiones para lograr un apoyo transversal al plan de reconstrucción que acometerá.
La tarea es enorme. Hay dos millones de viviendas dañadas, un cuarto de ellas graves. Cayeron puentes, hay carreteras afectadas y varios edificios públicos, como hospitales, quedaron inutilizados. “Nos estamos preparando para la gran tarea de reconstruir lo que este terremoto y maremoto destruyeron”, aseguró Piñera ayer, en La Moneda, tras su cita de trabajo con Bachelet. Luego reveló que ya tomó contacto con el líder en el Congreso del oficialismo, el diputado Juan Carlos Latorre, para coordinar la agenda legislativa cuando se produzca el cambio de mando.
No obstante, el millonario tampoco evitó del todo las críticas y anunció una “profunda reestructuración” de los sistemas de alerta y ayuda que dispone el país.