Dice un dicho: “Si quieres esconder algo de alguien, pónselo delante de sus ojos y jamás lo encontrará”. ¿No le ha sucedido que busca afanosamente algo y sucede que siempre lo ha tenido delante de sus ojos? En estos días que se avecinan de Semana Santa, bueno sería recordar que un tanto así es con el hombre llamado Jesús de Nazaret: siempre ha estado delante de nuestros ojos y pocos son los que lo encuentran. Porque si esos pocos lo encontraran apreciarían más la vida de sus semejantes en todos los sentidos.
El arte de gobernar (como todo arte) no es novedad sino creatividad, y albergo la esperanza en mi corazón que mi Panamá se convierta, por decirlo así, en el último bastión del cristianismo. Siempre teniendo presente que “cristiano” es toda persona que cree en Cristo, sin distingo de Iglesia.
Menciono arte, porque el propósito de todo arte es promover “valores”. Y promueve valores, porque el arte es creatividad; es decir, edifica. Construye nuestra infraestructura sicológica. Y lo que edifica, no destruye. Y si edifica, que es que no destruye, entonces es un “valor”.
Por ende, no todo lo novedoso es arte; porque no todo lo novedoso edifica o contribuye a crear nuestra infraestructura psicológica. ¿Y qué relación guarda todo esto con la corrupción? La corrupción comienza cuando empezamos a perder el buen gusto. Dígame usted si un lenguaje procaz no es corrupto, teniendo presente lo que dijo Ferdinand de Saussure de que en el lenguaje hay tres niveles: Sistema, habla y norma. Lo que sucede es que estamos acostumbrados a pensar que corrupto es solo el que cede al cohecho.
Patrocinar la música con lenguaje procaz entre nuestros estudiantes, bajo el concepto de arte, es patrocinar la corrupción y equivaldría a formar corruptos. Lo mismo sucede con la literatura donde se ha abandonado a los clásicos por novelas costumbristas, por ejemplo, con el ánimo de reflejar nuestra cruda realidad bajo la premisa de que por la verdad murió Cristo. Pero Cristo no murió por la cruda verdad, porque la cruda verdad estrangula o enajena la conciencia. Con justa razón alguien dijo: “Los pensamientos extraños engendran actos extraños”. Y eso hace la música y la literatura extraña: engendra actos extraños. Es importante que pongamos en perspectiva esto y actuar preventivamente (en nuestras escuelas y hogares) que redentoramente (en nuestras cárceles y reformatorios).
Estamos acostumbrados a pensar que Dios es panameño, porque aquí no suceden las calamidades increíbles que ocurren en otros países; pero aquí tenemos un tsunami espiritual que está acabando con la familia y, por ende, con nuestra sociedad por más dinero que tengamos.
Quisiera alentar, aprovechando estas reflexiones en vísperas de Semana Santa, especialmente al Ministerio de Educación a promover el “buen gusto” o el verdadero arte en los planteles como elemento básico de psicología preventiva que anime a nuestros jóvenes a cultivar pensamientos normales propios de su edad connatural y no propia de mercaderes de la muerte física y espiritual.
