La administración Obama está emitiendo tantos mensajes encontrados en lo tocante a Libia que está eliminando cualquier presión potencial sobre el régimen libio y debilitando la credibilidad de Estados Unidos. Resulta peligroso lanzar amenazas si no estás preparado para darles seguimiento. Toda la preocupación popular ha vuelto la situación incluso peor.
El presidente Barack Obama se expresó con dureza nuevamente este lunes, advirtiendo que Occidente está considerando todas las opciones, incluida una intervención militar. Justo un día antes, su jefe del Estado Mayor, William Daley, se quejó de que muchísima gente esgrime frases del tipo de zona de exclusión aérea; “hablan al respecto como si meramente fuera un videojuego”. Pocos días antes, el secretario de la Defensa de EU, Robert Gates, dijo que una zona de exclusión aérea requeriría de una descomunal operación, amén de prolongada, argumento que fue puesto en duda por algunos planeadores militares.
Nosotros no estamos impacientes por ver a Estados Unidos involucrado en otro conflicto en el mundo musulmán. Sería un desastre el envío de tropas estadounidenses. Sin embargo, se debe encontrar algún camino para apoyar la insurrección de Libia e impedir que el coronel Muamar Gadafi masacre a su pueblo. El martes de esta semana, al parecer sus fuerzas estuvieron ganando impulso temporal conforme volvieron a lanzar aviones de combate en contra de la oposición.
Incluso con una abrumadora superioridad aérea, impedir que vuelen aviones libios implicaría cierto riesgo para pilotos de EU y la OTAN. Además, ¿qué pasa si Gadafi se mantiene? ¿Seguirán Estados Unidos y sus aliados patrullando los cielos?
Cuando Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia impusieron un tope aéreo sobre Irak tras la Guerra del Golfo en 1991, impidieron el despegue de aeronaves y helicópteros, deteniendo las matanzas de kurdos en el norte y de chiíes en el sur. Eso se prolongó por 12 años.
Estados Unidos no debe actuar por cuenta propia. A medida que Obama y su equipo sopesan las opciones militares, también es necesario que trabajen con intensidad los canales diplomáticos para ver si pueden convocar una aprobación internacional realmente firme.
Reino Unido y Francia están haciendo el borrador de una resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que se pronunciaría por una zona de exclusión aérea. Es incierto que esta logre la aprobación. Rusia dijo que se opone a una acción militar; China se ha mostrado indiferente a la propuesta.
La OTAN ha consultado toda la semana con respecto a Libia, al tiempo que ministros de la defensa planeaban reunirse en Bruselas ayer. Turquía y algunos otros aliados están presentando objeciones a una zona de exclusión aérea.
Todo parece indicar que es absolutamente esencial una aprobación creíble del mundo árabe. Por demasiado tiempo, dirigentes árabes han exhortado en privado a Estados Unidos para que actúe en contra de Saddam Hussein, en contra de Irán, al tiempo que denuncian la acción estadounidense en público.
Este lunes, el Consejo de Cooperación del Golfo exigió que el Consejo de Seguridad imponga una zona de exclusión aérea. Ministros del exterior de la Liga Árabe deberían seguir el ejemplo cuando se reúnan en una sesión de emergencia este sábado. Egipto y algunos otros Estados integrantes cuentan con los recursos militares para participar.
EU y sus aliados pueden hacer más justo ahora. La OTAN ya expandió su vigilancia aérea sobre Libia, de 10 a 24 horas al día, para reunir información sobre movimientos de las tropas libias. Debería encontrar una forma de compartir información relevante con los rebeldes. Sin hacer un solo disparo puede sembrar confusión entre fuerzas libias, bloqueando sus comunicaciones. Todos los grandes estados necesitan coincidir con respecto a formas para hacer valer el embargo de armas de la ONU.
EU y sus socios han dado importantes pasos para ejercer presión sobre Gadafi y sus allegados a fin de que cedan el poder, incluido congelamiento de activos y una prohibición sobre los viajes. Dudamos que Gadafi capte el mensaje uno de estos días. Pero con suficiente presión, sus allegados y fuerzas armadas pudieran abandonarlo para salvar su propio pellejo.
Los valientes manifestantes que derrocaron a Hosni Mubarak en Egipto y a Zine el-Abidine Ben Ali en Túnez han inspirado al mundo y dejado a los autócratas llenos de miedo: solo vean a China. Sería un desastre que Gadafi se las ingeniara para aferrarse al poder con una matanza de su propio pueblo.