VENECIA, Italia. -Si dependiera de las reacciones, la película iraní Secret Ballot, de Babak Payami, se llevaría el León de Oro de la Mostra de Venecia, donde el pasado miércoles fue aplaudida a rabiar.
La cinta sobre una agente electoral que llega a una isla para recoger los votos de sus habitantes es una sátira sobre la jornada electoral que va más allá de la realidad.
El recorrido por la desértica isla, donde la muestra más palpable de civilización (occidental) es el coche que transporta a la agente, conduce a la mujer no solo a enfrentarse a la ignorancia del soldado que la acompaña, sino al absurdo de situaciones como encontrar un semáforo en rojo en medio de una ruta del desierto.
Payami (Teherán, 1966) explicó en rueda de prensa que intentó exponer cómo la gente que tiene nociones para instruir la democracia también tiene mucho que aprender de la gente que vive en el país. Ella (la agente) tiene más que aprender, que enseñar a la sociedad, explicó el realizador.
El surrealismo de la cinta se desmarca de la demoledora realidad vista en las últimas, y escasas, películas iraníes, como El círculo, de Jafar Panahi, ganadora el año pasado en Venecia del León de Oro.
Con una especial delicadeza, este road movie recorre los confines del país donde la cultura vigente desconoce las coordenadas que rigen la sociedad en la gran ciudad.
El optimismo en favor del progreso de la agente electoral se enfrenta a las diversas reacciones de la gente y, a un nivel metafórico, las concepciones democráticas occidentales topan con un país que entra en el siglo XXI sin dejar de lado el peso de una tradición milenaria.
Este es el primer paso para la comunicación, agregó Payami, quien afirmó que hay que respetar la diversidad de la sociedad iraní como la de cualquier otra sociedad.
Payami, que pasó gran parte de su vida fuera del país, que estudió cine en Toronto (Canadá) y ahora, desde hace tres años reside de nuevo en Irán, pone de manifiesto además con su segundo largometraje su amor por su país.
El realizador y guionista quiso abstenerse de pronunciarse sobre la actual situación política en Teherán, donde las reformas sociopolíticas del presidente Jatami topan con la oposición conservadora.
No soy un político, soy un cineasta, agregó el realizador, que debutó con Yek Rouz Bishtar.
Tras los aplausos en Venecia, el realizador esperará ahora la respuesta del público de su país. Interpretada por actores no profesionales, la cinta ha recibido ya la autorización estatal para ser estrenada.
Por su parte, The Triumph of Love, de la británica Clare Peploe, no fue recibida con el mismo entusiasmo. La película, basada en una pieza teatral del dramaturgo francés Marivaux, cuenta en su papel estelar con la estadounidense Mira Sorvino.
Esta obra, que enfrenta la fuerza del amor a la racionalidad, cuenta con un guión de la propia Peploe, de su marido y productor, Bernardo Bertolucci, y de Marilyn Goldin, y está ambientada en el siglo XVIII, en pleno auge de la Ilustración.
