Aviones militares de Estados Unidos pronto aterrizarán y despegarán de bases de Colombia en operaciones contra el narcotráfico y la guerrilla, pero desde ahora están causando fricción en América Latina, continente con el cual el presidente Obama quiere mejorar relaciones.
Los aliados Colombia y Estados Unidos están cerca de firmar un acuerdo que permite el acceso de soldados y equipos estadounidenses a siete bases militares en el país sudamericano como parte de una campaña conjunta contra traficantes de cocaína y la guerrilla izquierdista.
Pero líderes izquierdistas de la región, encabezados por el presidente venezolano Hugo Chávez, han arremetido contra el plan que denominan “imperialista” y al que califican como una “agresión”, mientras que el aumento de las tensiones amenaza el comercio en el norte de los Andes.
El presidente de Colombia, Alvaro Uribe, quien desde antes del acuerdo militar con Washington ya tenía difíciles relaciones con dirigentes de izquierda, ha visto incrementar las tensiones y surgir una nueva crisis.
Chávez, quien lidera el sentimiento antiestadounidense en América Latina, retiró por unos días a su embajador de Colombia, cortó el suministro de combustible barato y ha tratado de reducir las importaciones desde su vecino como parte de su descontento y reclamos por el acuerdo militar.
Los líderes sudamericanos se reunirán, mañana viernes, en una cumbre en Argentina, donde Estados Unidos y su cooperación militar con Colombia será el tema principal y un escenario en el cual se anticipa una confrontación de tesis entre el socialista Chávez y el conservador Uribe. El acuerdo permite acceso a Estados Unidos a tres bases de la Fuerza Aérea Colombiana, dos instalaciones navales, dos operaciones militares “de común acuerdo”, además de proveer a Washington la facilidad de tránsito por el mar Caribe y el océano Pacífico. En parte, compensa la pérdida de la base de Manta, en Ecuador, luego que el presidente Rafael Correa se negó a renovar un acuerdo conjunto con Estados Unidos para vigilar rutas del narcotráfico desde Aruba, desde donde cubre la costa norte de Colombia y su frontera con Venezuela.
“La distancia relativamente pequeña entre Manta y las bases en Colombia significa que EU mantendrá un rango de operación muy similar”, dijo Anna Gilmour, analista senior de Jane’s Country Risk. “El significado principal de la medida es basar su impacto político”, agregó. Desde el 2000, Bogotá ha recibido de Washington unos 6 mil millones de dólares en asistencia militar como parte de un paquete que ha ayudado a Uribe a combatir a los carteles de la droga y a hacer retroceder a rebeldes de las FARC que en el pasado controlaron grandes áreas del país.