[MEDIO ORIENTE]

Palestinos se niegan a negociar la paz

Ante el rechazo palestino a estas iniciativas y la negativa a reanudar las negociaciones, Israel se pregunta si sus vecinos están comprometidos con la obtención de un acuerdo de paz.

El compromiso de buscar la paz fue un objetivo central de todos los gobiernos de Israel. Mientras que los esfuerzos de Israel dirigidos a alcanzar la paz fueron coronados por los tratados firmados con Egipto y Jordania, todos los intentos de obtener un acuerdo equitativo y negociado con los vecinos palestinos fueron, una y otra vez, rechazados por sus líderes. El ejemplo más reciente de este enigmático patrón de comportamiento es la negativa palestina a la reanudación de las negociaciones de paz con el nuevo gobierno israelí.

Ante el constante rechazo de los palestinos a las iniciativas de Israel y la negativa actual a reanudar las negociaciones, Israel no puede menos que preguntarse si sus vecinos están realmente comprometidos con la obtención de un acuerdo de paz. En otras palabras, los israelíes dudan si realmente tienen un socio confiable del lado palestino.

Desde que asumió sus funciones en abril de 2009, el Gobierno de Israel no desiste en buscar el camino para motivar a los dirigentes de la Autoridad Palestina a reanudar las negociaciones, suspendidas de manera unilateral por los palestinos después de las elecciones en Israel. Tal fue el caso el 14 de junio, cuando el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu manifestó estar dispuesto al establecimiento de un Estado palestino al lado de un Estado judío, aclarando que el primero tendría que ser desmilitarizado para garantizar de esta manera, la seguridad de Israel. Las respuestas negativas de diferentes figuras gubernamentales palestinas no se hicieron esperar y algunos hasta incitaron a la resistencia (léase: terrorismo) y a rechazar el reconocimiento de Israel como un Estado judío.

Reconociendo que exhortar al establecimiento de un Estado palestino es necesario (pero no suficiente para alcanzar la paz), el gobierno actual de Israel puso en práctica amplias medidas destinadas a mejorar el clima político en la región y crear en el terreno un ambiente propicio para la reconciliación. Entre estas se puede ponderar: las destinadas a facilitar la libertad de circulación, las cuales ayudaron a mejorar la calidad de vida de la población palestina y a promover el desarrollo económico, ya que contribuyeron a alcanzar un índice de crecimiento anual del 8% en la economía de Cisjordania.

Además, y reconociendo la facilidad con la que el terrorismo podría sabotear todo progreso en el terreno y en la mesa de negociaciones, con la consecuencia de mayores restricciones en las áreas palestinas, Israel adoptó medidas que promueven la cooperación con los palestinos en materia de seguridad.

Asimismo, el 25 de noviembre de 2009, y en una medida sin precedentes, el gobierno israelí anunció el congelamiento (por un período definido) de la construcción de viviendas en Cisjordania; medida que el Primer Ministro Israelí describió como “destinada a propiciar la reanudación de las negociaciones” y como “una oportunidad para avanzar en el camino de la paz”.

Pese a que la vida en Cisjordania mejoró considerablemente a raíz de estos esfuerzos combinados por parte de Israel, los dirigentes palestinos siguen alimentando una campaña internacional destinada a deslegitimar a Israel, perjudicar su economía y debilitar su capacidad de defenderse. Las posiciones de rechazo, adoptadas por los palestinos a todas las iniciativas de Israel en pro de la paz, no son excepcionales sino las más recientes en una larga serie de negativas a las propuestas hechas por el gobierno de Israel en la última década.

El Gobierno de Israel ya demostró de palabra y en los hechos su compromiso de promover la paz y, como todos los otros gobiernos israelíes que le precedieron, está dispuesto a transigir lo necesario para alcanzarla, con incluso con concesiones dolorosas. Pero los palestinos se niegan a transigir e incluso negociar. Será una verdadera tragedia si los líderes palestinos eligen, una vez más, la posición de “todo o nada” y rechazan la posibilidad de forjar un histórico tratado de paz, justificándose de esta manera el famoso dicho de Aba Evan, primer embajador de Israel en la ONU, quien dijo que “los palestinos nunca pierden la oportunidad de perder una oportunidad”.


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