BUENOS AIRES, Argentina (EFE) Chile, Uruguay y Panamá tienen el mayor desarrollo democrático de Latinoamérica, mientras que Paraguay y Venezuela ocupan los últimos puestos de un índice que mide, entre otras cosas, el grado de respeto de los derechos y el bienestar en 17 países del continente.
El ranking, dado a conocer el fin de semana en la capital argentina, fue elaborado por la fundación alemana Konrad Adenauer y el portal de internet de política latinoamericana Polilat.com.
El Indice de Desarrollo Democrático de América Latina (IDD-Lat) calificó de 1 a 10 a las naciones de América Latina en sus condiciones básicas de democracia, el respeto de los derechos políticos y a las libertades civiles, la calidad institucional, la eficacia política, y el poder efectivo para gobernar.
En la cima de la clasificación se sitúa Chile, con 10 puntos, seguido por Uruguay (9,7), aunque el informe aclara que la valoración de los gobiernos de ambos países distan de manifestarse conformes con su comportamiento democrático.
Como muestra, el presidente chileno, Ricardo Lagos, declaró recientemente que desde el retorno a la democracia, en 1990, el país creció económicamente, pero aún está cojo desde el punto de vista de las credenciales democráticas.
El segundo pelotón de países, integrado por Panamá (8,02), Costa Rica (7,84), México (6,62) y El Salvador (6,27), sobresale por encima del promedio regional.
Brasil, con 5,02 puntos, aparece ubicado cerca de la media de los 17 países de América Latina continental analizados, que es de 5,117 puntos sobre 10.
El resto de los países aparecen comprimidos en la escala de valoración con niveles bastante inferiores al promedio, con Bolivia (2,82), Ecuador (2,82), Venezuela (2,6) y Paraguay (2,22) en los últimos puestos. Argentina quedó situada un poco por delante de este grupo, en el undécimo lugar, con 3,9 puntos.
