Ricardo Goncebat EFE Reportajes Desde la depresión, el asma y las úlceras, hasta la ansiedad, el estrés y la migraña, pasando por el insomnio, el dolor de cabeza o la psoriasis.
Todos estos y muchos otros males psicosomáticos pueden tratarse modificando la forma de escribir.
La caligrafía es un espejo de la salud y una herramienta para mejorarla, según los seguidores de la "escritura que cura", para los cuales "si se quiere tener buena salud, hay que hacer buena letra".
La única herramienta terapéutica que emplea la grafoterapia o curación mediante la escritura son las fuerzas regeneradoras del propio organismo; sus únicos "medicamentos" el papel y la tinta.
La grafoterapia propone a la persona que escriba de una manera determinada y que organice sus trazos de un nuevo modo, efectuando un proceso de corrección escritural.
Básicamente el tratamiento consiste en rectificar la escritura, corregir sus desviaciones y adaptarla a un modelo específico de grafía, considerado armónico o saludable, para conseguir determinados beneficios terapéuticos.
La grafoterapia sostiene que los rasgos de la escritura son un reflejo de los procesos psicosomáticos, y que al armonizar la forma de escribir es posible influir en ellos, alcanzando un equilibrio que propicia el tratamiento de las enfermedades.
El diagnóstico se efectúa comparando los grafismos de un texto escrito pausadamente, pues no sirven las notas tomadas de prisa, con un modelo de escritura armónica.

