JULIO CÉSAR AIZPRÚA jaizprua@prensa.com Los pueblos coloniales de Azuero aún conservan las casas de quincha, sus calles estrechas y ese donaire heredado de los mejores tiempos de sus primeros habitantes.
Uno de esos pueblos, Parita, en la provincia de Herrera, guarda esa rica herencia colonial que podemos admirar en cada una de sus calles, en sus altos portales y en su imponente iglesia colonial.
Fundada el 18 de agosto de 1556 por Juan Ruiz de Monjaraz con el nombre de Santa Elena, Parita es tierra de gente alegre y sencilla que lucha por labrarse un futuro mejor.
Estudios realizados por el desaparecido catedrático universitario Néstor Porcell, natural de este pueblo, señalan que Parita jugó un papel significativo en la región de Azuero, sobre todo por la actividad económica y cultural de las familias que allí radicaban. Entre esas familias, se destacaban los Chiari, de la Guardia, Pinilla, Bosch, Ugarte, Peralta, Sosa, Terrientes, Porcell, Arias, Quinzada, Admadé, Correa y Batista, entre otros. Cabe destacar que muchos de ellos se retiraron de Parita para hacer sus vidas en Veraguas, Coclé, Panamá y en Costa Rica. Hoy día, este vasto territorio está poblado por los Avila, Cedeño, Tejada, Velásquez, Saavedra, Posam, Luna, Bernal, Calderón, Pinilla, Canto, Rodríguez, Cardoze, Poveda, Benalcázar y Arrocha, entre otros.

