José Domingo Torres El Partido Popular nace legalmente en su Congreso Constitutivo, celebrado en Magnun Eventos, ciudad de Panamá, el 27 de julio de 2001. Hace pues unos meses que cumplió su primer año de existencia jurídica.
Si bien es cierto que el Partido Popular cumplió su primer año, también es cierto que sus raíces se remontan a más de 40 años de historia política, que señalaron horizontes a la nación panameña, a través de la militancia y de la dirección de los dirigentes de la Democracia Cristiana panameña.
Así es; el Partido Popular nace por voluntad de la dirigencia del Partido Demócrata Cristiano, y junto al nacimiento del nuevo partido le deja su legado de lucha, su ideología social cristiana y sus vínculos internaciones con los demás partidos y organizaciones políticas demócrata cristianas y de partidos populares.
Y junto a esa historia de luchas ideológicas y políticas, le deja de legado sus experiencias electorales.
En efecto, en las últimas elecciones generales de 1999, el entonces Partido Demócrata Cristiano postuló a la Presidencia de la República al ingeniero Alberto Vallarino, presentándole al país una nueva opción electoral frente a los dos partidos tradicionales, a saber, el arnulfismo y el PRD.
En ese entonces el PDC, hoy Partido Popular, argumentaba a través de sus voceros y de sus candidatos a legisladores, algunos hoy legisladores de la República que Alberto Vallarino y su plan económico y de acción social era lo recomendable para el país, por lo cual apoyaban su candidatura y su propuesta de gobierno.
Al estar hoy día a unos 16 meses de las próximas elecciones presidenciales en el país, y frente al feliz acontecimiento de celebrar el primer año de vigencia del Partido Popular, vale la pena analizar cuál debe ser el camino a seguir del PP, que en su Congreso Constitutivo me distinguió en una de sus vicepresidencias.
Alberto Vallarino, en un sencillo análisis político, debe ser el candidato natural del Partido Popular; fue este partido, junto con los partidos Renovación Civilista, PNP y Liberal, el que lo potenció como candidato presidencial en las últimas elecciones generales en 1999.
Vallarino necesitaba un partido político organizado para postular su candidatura, y el Partido Demócrata Cristiano, hoy Partido Popular, necesitaba un candidato que presentara la mejor oferta electoral al país, como lo hizo Alberto Vallarino, y que tuviera la capacidad de hacerle frente a la crisis de credibilidad que el país demandaba.
Si a ello le agregamos que este candidato le garantizaba crecimiento al PDC, como partido político, una cuota importante de poder en el Organo Legislativo y en los gobiernos municipales, sin duda que en ese escenario el candidato ideal para los demócrata cristianos era, como en efecto lo fue, el ingeniero Vallarino.
Dentro de nuestro análisis político, las condiciones electorales de 1999, si bien no son las mismas que las que se proyectan para 2004, sí están dentro de la estrategia planteada en Coronado por el PDC, en el año 2000, cuando indicamos que la creación del Partido Popular nos permitiría presentarnos como una oferta electoral de alternativa, frente a las corrientes tradicionales vigentes.
Como vicepresidente del Partido Popular creo que es mi responsabilidad orientar a nuestros miembros sobre el camino político que el partido debe seguir, para ser coherente con el discurso utilizado en la última campaña electoral.
¿Qué fundamento tendríamos los miembros del Partido Popular para indicar que Alberto Vallarino fue un buen candidato presidencial en 1999, pero que hoy no lo es? Me pregunto además: ¿qué hecho político o de corrupción puede en estos momentos empañar su aspiración?
El Partido Popular debe tomar con serenidad su decisión hacia la próxima campaña electoral. No puede ser que los caprichos y reacciones intestinas sean los que señalen el camino a seguir de un colectivo político.
Soy de la tesis que si en 1999 la candidatura de Alberto Vallarino tuvo una presentación exitosa, en el 2004 tendrá un triunfo total. Lo primero que tiene que hacer Alberto Vallarino es oficializar y definir su candidatura, porque el tiempo empieza a correr en su contra.
Por su parte, el Partido Popular dentro de mi análisis político lo que debe hacer, una vez oficializada la postulación presidencial de Alberto Vallarino, es emprender las conversaciones necesarias que lleven al Partido Popular a respaldar sus aspiraciones presidenciales. Tomemos con serenidad la decisión correcta, porque no nos está permitido equivocarnos.