Una particularidad de nuestros periodistas, es que pareciera que vieron muchas películas de safaris africanos, porque cuando quieren entrevistar a alguien, rodean a esa persona con 50 micrófonos como si fueran una manada de hienas y la persona un antílope africano.
Personalmente yo encuentro esa conducta vergonzosa (a través de canal Sur de cable se puede ver la conducta de reporteros en otros países de Latinoamérica, donde no se trabaja así), pero pareciera que éstas son las reglas del juego locales.
Ahora bien, en las actividades de inauguración de Expocomer, nuestros incomparables periodistas acecharon al presidente de Brasil, Fernando Henrique Cardoso, y le aplicaron su periodismo del microfonazo.
Cardoso demostró ser un gran caballero, y manejó bastante bien el cerco del cual fue víctima; pero me preocupa qué pensarán en Brasil (un país de 160 millones de personas), cuando vean la forma salvaje en que se rodeó a su presidente.
Es más, los periodistas panameños deberían dar gracias que la escolta del presidente Cardoso no les aplicó medidas de extrema fuerza para impedir que pasaran por encima del círculo de seguridad mínimo para proteger a su mandatario.
Ante la conducta desplegada en Expocomer, me da mucho miedo pensar qué pasaría si el día de mañana vinieran a Panamá en visita oficial el presidente de Francia, el embajador de Japón o la reina de Inglaterra.
¿Será que todos los esfuerzos diplomáticos y de promoción de inversión que realiza nuestro país se desvanecerán en el futuro como consecuencia de un posible incidente causado por nuestra jauría periodística?
Ojalá que me equivoque, pero si nuestros periodistas no cambian su conducta ante visitantes internacionales, temo que quedaremos lamentándonos de que nadie le puso el cascabel al gato.
