LONDRES, Inglaterra. Las publicaciones científicas quizás cambien para siempre si un grupo de científicos logra lo que está buscando.
Tal como internet transformó la manera en que el público obtiene información, los fundadores de la institución no lucrativa Biblioteca Pública de Ciencias (PLoS por sus siglas en inglés) quieren que la investigación científica tenga acceso gratuito para todos.
En vez de pagar por consultar las investigaciones, resguardadas en bases de datos por suscripción y controladas por importantes revistas científicas, este grupo quiere la libre disponibilidad de la literatura especializada en ciencias.
"Estamos esperando conducir un cambio en el modelo del negocio a lo largo de la publicación científica", dijo a Reuters Vivian Siegel, directora ejecutiva de la revista PLoS Biology.
Lanzada en octubre, es la primera revista evaluada por expertos y producida por la organización con sede en San Francisco. PLoS Medicine tiene previsto su lanzamiento el próximo año y también se planean otras publicaciones.
A diferencia de las revistas científicas evaluadas por expertos, que publican las investigaciones presentadas por los científicos y cobran suscripciones o tarifas para acceder a la información en las bases de datos, PLoS Biology ha optado por una estrategia diferente: una política de "el autor paga".
Cobra a los investigadores mil 500 dólares, o lo que puedan pagar, por cada estudio que la revista decida publicar y la investigación estará entonces a la disposición en una base de datos de acceso libre. "Usamos el dinero del autor para cubrir los costos del proceso de evaluación del consejo editorial y la producción de la versión online", dijo Siegel, un ex editor de la revista Cell.
La evaluación del consejo editorial es un sistema en el cual la investigación presentada es revisada por un panel de especialistas, quienes juzgan su valor científico antes de ser publicada.
PLoS también recibió una donación de nueve millones de dólares y contribuciones adicionales de fundaciones e individuos, pero la organización planea ser autosuficiente en cinco años.
La maniobra para abrir el acceso a las publicaciones científicas comenzó en la década de 1990, cuando los científicos que hacían investigación en Estados Unidos se dieron cuenta de que no podían conseguir los datos que necesitaban porque estaban tras barreras de suscripción.
