Sin embargo, es suficiente escuchar los nuevos "halagos" que los hombres dicen a las mujeres para reafirmar que los tiempos han cambiado, y que los piropos, que pretenden enaltecer la belleza de una mujer, se están perdiendo.
Ahora es más común que una chica "se sienta agredida" con las expresiones que algunos hombres vociferan por esta ciudad, ya que los sutiles e ingeniosos piropos parecen haber dejado de existir. "Pueden ser agresivos debido a que son una expresión descarnada y directa del deseo sexual", lo que en ningún momento justifica que sean machistas o humillantes, según Edgar Liñán, licenciado en Letras Hispánicas.
Su verdadera intención, "es la de halagar verbalmente a una mujer y subrayar o enaltecer sus cualidades con imaginación y creatividad", agrega.
Este ejercicio de la imaginación surgió a fines del siglo XIX y principios del XX. Formaba parte del cortejo hacia las féminas y su finalidad era, entre otras cosas, conquistar o llamar la atención de la persona amada.
Ahora bien, si lo que quieres es robarle el corazón al amor de tus sueños, atrévete a inventar tus creaciones literarias o bien, apréndete algunos de los siguientes piropos, para que le hagas saber lo que te inspira. No olvides que están los clásicos y halagadores, que también existen los de doble sentido y unos muy directos que, desde luego, a ninguna mujer le gustaría que se los gritaran:
-¿De donde saliste preciosa, del museo de Bellas Artes?
-Por favor camina por las sombras... que el sol derrite los bombones.
-Si Cristóbal Colón viviese diría: Santa María, pero que pinta tiene esta niña.
-Me gustaría ser colibrí... para posarme en esa flor.
-Tu eres la manteca, yo soy el arroz, que rica sopa haríamos los dos.
-¿Quién habrá sido el pirata que perdió este tesoro?
-Que adelantada está la ciencia que hasta las flores caminan.
-Quisiera ser ciego para poder leerte con mis manos.