FALLAS ESTRUCTURALES.

Policía y reclutamiento

Las declaraciones de los funcionarios de la actual administración de la Policía Nacional, quienes plantean que no se logra atraer a la cantidad deseable de aspirantes, tanto hombres y mujeres, que engrosen las filas de esa organización, me permiten aportar algunas reflexiones.

Si bien es cierto que el sector construcción atraviesa por un momento de auge y que eso le permite ofrecer un mejor salario a los obreros, superior que el que perciben los agentes policiales, no es menos cierto que el primero es un trabajo y el otro, una profesión en la que se hace carrera. Por eso, descarto ese argumento como explicación del bajo nivel de captación de la Policía Nacional. Me parece que es un análisis superficial y que no obedece al resultado o conclusión de una investigación objetiva.

Las deficiencias que puedo señalar en este proceso se basan en lossiguientes aspectos. Primero, la estructura organizativa de la Policía Nacional ha sido alterada, violando la Ley 18 del 3 de junio de 1997 y el Decreto Ejecutivo 172 del 29 de julio de 1999. Se han presentado varios organigramas institucionales, si no me equivoco tres, lo que nos indica claramente que no han funcionado y que no se tiene claro cuál es la organización que se busca.

Dentro del Decreto 172 del 29 de julio de 1999 se logra incorporar una figura de mucha importancia, que por años se luchó para tener: la dirección de docencia.

Es allí donde está la base fundamental para lograr que la institución se pueda perfeccionar profesionalmente en todos sus campos de responsabilidad. Para tal efecto, el decreto desarrolla un capítulo concerniente a la enseñanza policial que crea un ente rector para ese propósito y se le da rango y jerarquía dentro de la Policía Nacional, a fin de desarrollar y establecer las políticas educativas acorde con los objetivos planteados dentro del plan estratégico institucional.

Por razones de interés institucional se asigna la responsabilidad de reclutamiento a la Dirección de Docencia de la Policía Nacional, considerando que como responsable de la formación, tanto del nivel básico como la de oficiales, se preocuparía por mantener permanentemente abiertos los periodos de inscripción. Pero lo que ocurre en la actualidad es que este departamento ha sido incorporado a la Dirección Nacional de Recursos Humanos (posición no considerada en la ley ni en el decreto 172) al igual que la Dirección de Docencia, lo que nos indica por experiencia que la preocupación y el interés de elevar los niveles de formación, capacitación y especialización de la Policía sería de interés de una dirección que dentro de la Policía cumple innumerables funciones, pasando a ser esa una más de las tantas.

Haber incorporado esta responsabilidad a la Dirección de Recursos Humanos ha creado un desfase en los procesos de reclutamiento, lo que en consecuencia es la realidad que se vive hoy día.

Cuando digo proceso es porque de eso se trata. Hay un programa en el que un planificador vela porque se inicie y cumplan sus fases para obtener el producto deseado. En este caso, en el proceso de reclutamiento y selección, se han establecido etapas de convocatoria en la que Relaciones Públicas de la Policía Nacional jugaba un papel importante haciendo llamados a los interesados por diferentes vías, prensa escrita, radial, televisiva. Igualmente se involucraba a los jefes de zonas dentro del proceso, de manera que se obtuviera de ellos la garantía de que las etapas de convocatoria fueran exitosas.

Los directivos de los centros de formación respectivos se involucraban buscando presencia física en ferias folclóricas, estudiantiles y deportivas, de manera que se despertara el interés por parte de la población joven de ingresar a estos centros. En esta fase se repartían boletines informativos, se daban orientaciones personales, se realizaban registros de los interesados; luego se les hacía entrevistas previas y se realizaba una preselección. En realidad, como funciona en instituciones similares de otros países, se buscaban los prospectos policiales en sus respectivas provincias, en sus comunidades, en sus casas.

Luego se pasaba a la segunda etapa que consistía en los métodos de selección, es decir exámenes ya sean de conocimiento, médicos, físicos, psicológicos y otros. Y en la tercera etapa se realizaba la selección de acuerdo a las vacantes presentadas por la Dirección de Recursos Humanos y se le indicaba a los seleccionados la fecha y promoción a ingresar y, cuando digo fecha y promoción a ingresar, me refiero a que si el número era mayor a las vacantes, los aspirantes quedaban ya inscritos para el próximo ingreso.

Con este permanente proceso se pudo garantizar tanto el ingreso como la incorporación de nuevas promociones a la organización policial, evitando de esta forma la falta de aspirantes. Puedo concluir que el problema no está en la demanda sino en cómo se oferta esta honorable carrera a nuestra juventud, para que se incorpore a ella y sirva a los intereses nacionales y que la entienda y la valore, no como un simple trabajo sino como una profesión digna y noble al servicio de los intereses nacionales.


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