Todavía lejos de estar saludable, la economía estadounidense está mostrando algunos signos vitales alentadores mientras los consumidores se acercan de puntillas al centro comercial, los constructores recogen sus martillos y los manufactureros despejan sus inventarios. Esto sugiere que el primer trimestre, cerca de llegar a su fin, no podrá ser peor, y los temores apocalípticos de otra larga y dolorosa gran depresión no se ven garantizados. Pero eso no significa que la recesión haya terminado.
Un retorno al crecimiento todavía está a muchos meses de distancia y probablemente estará mucho más lejos el momento en que la economía esté lo bastante fuerte como para generar empleos. Eso significa que el desempleo seguirá subiendo y que más personas se atrasarán en el pago de sus cuentas, manteniendo la presión sobre los bancos como epicentro de la crisis financiera. “No creo que este sea el inicio de una recuperación. Es el inicio de un declive a un ritmo mucho más lento”, dijo Ethan Harris, economista de Barclays, en Nueva York. “Hay que caminar antes de correr”.
La última evidencia vino el martes, cuando el Gobierno dijo que los inicios de construcción de casas y los permisos para construir repuntaron en febrero. Esto siguió a las cifras de la semana pasada de las ventas minoristas, que mostraron que los consumidores estaban empezando a comprar más que solo lo básico.
Las categorías discrecionales, que incluyen artículos electrónicos y muebles, mostraron una fortaleza sorprendente. “Tenemos la sensación de que los consumidores no se están refugiando en sus madrigueras como lo estuvieron haciendo en el último trimestre, justo después de que Lehman Brothers colapsara”, dijo Jay Bryson, economista global de Wachovia Bank. “Algo de la conmoción ha terminado. De verdad, la confianza del consumidor no es para nada alta, pero la conmoción se ha terminado”, agregó. Los negocios que fueron sorprendidos con la guardia baja por la drástica caída en el gasto del consumidor durante los últimos meses de 2008 han estado agotando agresivamente los inventarios para empezar el año. Eso significa que si el repunte en el gasto se mantiene, los manufactureros pronto necesitarán impulsar la producción.
