Franklin Bósquez DGiovanni fbosquez@hotmail.com El solo hecho de convertir en tema de opinión pública todo lo concerniente a la campaña millonaria del Tribunal Electoral para promover los comicios del año 2004, representa un triunfo inobjetable para una empresa de televisión que, como RCM TV (canal 21 en la banda UHF), apenas ha superado su primer año de labores. Si RCM TV fuese un medio que únicamente es visto por la élite o por un puñado de panameños, de seguro que no se habría levantado toda la polvareda que hoy, otra vez, coloca sobre el tapete el tema de la corrupción administrativa.
No estoy en la planilla de RCM TV. Solo acudo los lunes en la mañana para participar en vivo y sin censura en calidad de comentarista invitado en el programa Encontremos soluciones, que produce y dirige Julio Miller. Y asisto a este programa porque jamás alguien me ha indicado cómo debo exponer mis pensamientos; y nadie me ha entregado un guión previo en el que se lea si, sobre un tópico determinado, hay que plomear o no al Gobierno u otra organización.
Desde antes de que RCM transmitiera su señal, he estado atento al desarrollo de este nuevo canal. Al principio la rosca de siempre consideraba que Miller y Alfredo Prieto, presidente de la junta directiva de RCM TV, estaban locos por incurrir en un negocio completamente controlado y en el que no habría lugar para una estación más.
Ese era el mismo razonamiento que escuchaba a principios de los 80 cuando La Prensa se imprimió por primera vez. ¿Luchar contra La Estrella de Panamá, el segundo diario más antiguo del hemisferio latinoamericano, en plena vigencia de la dictadura militar? Hoy todos conocemos el resultado y no es nuestra intención llover sobre mojado.
En verdad, el asunto aquel de la campaña publicitaria que pagará el Tribunal Electoral con fondos públicos que provienen de los impuestos que pagamos todos los ciudadanos ya es, a mi juicio, un tema superado. Es superado porque RCM, con una hidalguía muy pocas veces vista en el mundo de la comunicación social, decidió rechazar, en tiempos de crisis económica, los 120 mil dólares que esa campaña del llamado órgano de la voluntad popular había designado para el novel canal.
RCM no debe sentir ningún temor por supuestamente ofender a las agencias de publicidad, las que, en una inusitada y monolítica decisión, apoyaron que un solo bloque empresarial disfrute el 70% del 1.7 millón de dólares que ha destinado la campaña del Tribunal Electoral. Y es que, en estos momentos, los anunciantes del país a diferencia de las publicitarias saben a la perfección que cuando un medio de comunicación es serio, objetivo e independiente, es allí donde se debe invertir el dinero.
¿Elitismo en RCM TV? De lunes a sábado comparten la pantalla abogados y transportistas, economistas y sindicalistas, académicos y gente del pueblo afectada por las injusticias que a diario se cometen en nuestro istmo. Los políticos [por algo será] han tomado al canal 21 como el medio de referencia y es RCM TV, por ende, el que, desde hace más de seis meses, ha difundido las primicias que impactan el espectro nacional. Con mucho orgullo el eslogan de RCM se afianza día tras día: El canal de los que no tienen voz. Y eso que la señal cubre principalmente a la metrópoli, varios sectores del oeste de la provincia de Panamá y otras áreas circunvecinas.
RCM TV no la emprende cuesta arriba ahora; así lo ha vivido desde antes de nacer. Los mil y un obstáculos y zancadillas han estado a la orden del día. Pero los directivos de RCM conocían a la perfección los pantanos por donde iban a caminar. En este país, por años, se ha vendido la idea, la errónea idea, de que la televisión no es un negocio porque el mercado está acaparado y no hay cama para tanta gente.
Considero que RCM TV se ha ubicado en el nicho correcto: entregar información veraz a la comunidad. Por consiguiente, este canal incrementará su credibilidad a niveles estratosféricos, tanto así que las agencias de publicidad no tendrán argumentos válidos para convencer a sus clientes los anunciantes de que invertir publicidad en RCM TV es como gastar pólvora en gallinazos.
En lo particular, me siento muy feliz con mi conciencia tras avalar públicamente la denuncia sobre la manipulación de que es objeto la citada campaña del Tribunal Electoral. Tan feliz porque no formo parte de aquellos hipócritas que, con maletín lleno de dólares, visitan con frecuencia los medios de comunicación para comprar conciencias y vender mentiras.
El autor es periodista y catedrático titular en la Universidad de Panamá