Un acuerdo con los líderes republicanos para prolongar las rebajas fiscales impulsadas por su antecesor, George W. Bush, suponen una concesión dolorosa para el Presidente y una píldora difícil de tragar para los demócratas. Reflejan los nuevos equilibrios políticos en Washington.
Pendiente aún de que el Congreso lo ratifique, el acuerdo representa una victoria republicana: las rebajas fiscales, incluidas para el 2% o 3% de contribuyentes más ricos, las familias que ingresan más de 250 mil dólares anuales, seguirán vigentes, por lo menos dos años.
El demócrata Obama hizo campaña en las presidenciales de 2008 contra las rebajas para millonarios y multimillonarios, que llevan la estampa del republicano Bush, y según el presidente, engrosaron el déficit y no estimularon la economía.
¿Por qué se ha doblegado Obama? Aunque los demócratas mantienen la mayoría en el Congreso hasta que los legisladores vencedores en noviembre ocupen sus cargos en enero, los republicanos disfrutan de una minoría de bloqueo en el Senado. El Presidente carecía de apoyos para imponer su plan: rebajas fiscales para las clases medias y subida de impuestos para los ricos.
Sin un acuerdo, las rebajas fiscales de Bush habrían expirado el 31 de diciembre, y el 1 de enero todos los contribuyentes ricos, clase media, pobres habrían sufrido un aumento de la carga fiscal que habría ahogado la frágil recuperación.
En una rueda de prensa inesperada, Obama comparó el miércoles la situación con una toma de rehenes, en la que él mismo se vio obligado a someterse a los deseos de la oposición prolongar las rebajas para los ricos para evitar que la subida de impuestos golpease a todos los contribuyentes. “Es tentador no negociar con los que toman rehenes, a menos que el rehén pueda quedar herido. El rehén era el pueblo americano”, dijo el presidente.
La principal concesión que Obama obtiene a cambio de prolongar las rebajas fiscales es que se prolongue durante 13 meses el subsidio de desempleo. Unos dos millones de parados estaban a punto de perder cualquier protección a final de año.
La Casa Blanca ha tenido que aceptar que el impuesto de sucesiones para herencias superiores a los 5 millones de dólares por debajo de esta cifra están exentas de impuestos sea de un 35%, en vez del 55% previsto.
En contra de la retórica favorable a la austeridad fiscal, Washington ha decidido seguir gastando y engrosando el déficit en plena incertidumbre. El acuerdo costará entre 700 mil millones y 800 mil millones de dólares al contribuyente. Esto equivale a un plan de estímulo encubierto. Esta vez, auspiciado por el Partido Republicano, que han hecho de la oposición al primer plan de estímulo uno de sus ejes ideológicos.
El acuerdo marca el alejamiento de Obama de su base progresista y el giro a la derecha forzado por las nuevas mayorías en el Capitolio. También define lo que puede ser la estrategia de la Casa Blanca en los próximos dos años: reconquistar al votante centrista e independiente, que dio la victoria a Obama en 2008 y que en las legislativas desertó hacia los republicanos. Según The New York Times, este es el primer acuerdo sustancia de Obama con el Partido Republicano, un acuerdo que, además, deja de lado a los demócratas.