DESOBEDIENCIA CIVIL.

Rosa Parks y nuestros ‘zonians’

El pasado primero de diciembre cumplió exactamente 50 años del histórico gesto de desobediencia civil por parte de la costurera negra Rosa Parks que detonó un movimiento cívico cuyos frutos cerraron un asunto pendiente por casi 200 años en Estados Unidos y le desgarró el barnizado velo al Órgano Judicial norteamericano de aquellos días de su supuesta equidad. Aunque habían pasado más de 100 años desde que el norte derrotó al sur en la sangrienta Guerra Civil (600 mil muertos) muchas de las iniquidades sureñas impuestas según la raza del conciudadano continuaban vigentes y tuvimos la oportunidad de verlas en acción acá en nuestro país vía la Zona del Canal de entonces.

Paradójicamente, EU ya había salvado por segunda vez a Europa y Asia 10 años antes (del incidente del bus) de gran parte de las tiranías (excepto las de sus países marionetas en el Tercer Mundo y la de Stalin). Sin embargo, dentro de sus propias fronteras existía un doble discurso o definición de igualdad. El norte miró en la otra dirección en lo que al trato al negro se refería. La gran mayoría de norteamericanos sabía de tal injusticia hacia el negro pero pocos hacían algo tangible al respecto hasta que llegó esta valiente señora. También aprendí de ella que la administración de justicia en EU tiene rostro humano y cuenta con una dinámica interna para mejorarse y auto corregirse de ser necesario; en fin, tenemos los panameños mucho que aprender de esta señora y de la justicia norteamericana también.

En 1776, muchas de las grandes mentes detrás de la redacción de la Declaración de Independencia de EU preveían serias consecuencias si el tema de la esclavitud no era debidamente considerado mientras se redactaba la separación por parte de las trece colonias.

El apoyo de las contadas colonias sureñas era primordial así que el tema pasó a segundo plano y casi 100 años después catalizó el sangriento encuentro bélico dentro de sus fronteras. En resumen (y corriéndome el riesgo de algunas claves omisiones por cuestión de espacio), el triunfante norte en 1865 concede al sur algunas nefastas solicitudes y muchas de estas promulgaban continuar un abismo en los derechos entre sus ciudadanos basados en el color de su tez. Las leyes Jim Crowe, y el doble standard (o discurso) al sur de la línea fronteriza Mason-Dixie Line, y el Gold Roll/Silver Roll estuvieron a la orden del día en el sur hasta unos cuantos años después de incidente del bus mientras que el norte miraba, y con algo de complicidad, en la otra dirección.

En 1898 EU entra al ruedo de los grandísimos poderes militares de aquel entonces defenestrando a la vez al moribundo imperio español sepultando en las bahías de Santiago (Cuba) y Cavite (Filipinas) toda la marina ibérica de la noche a la mañana. EU, debido a la inevitable necesidad de controlar su nueva esfera de influencia que acompaña por osmosis a todo poder mundial, son fácilmente seducidos por el canto viperino del galo Bunau-Varilla a que el estratégico canal interoceánico fuese vía Panamá y no por la más lógica y viable ruta nica. Mientras que gran parte de la mano de obra es reclutada de las Antillas, el grueso de la clase supervisora para la planilla de la construcción del Canal es empleada de las filas de blancos del sur que aún se encuentran desplazadas o subempleadas por las usuales consecuencias de toda guerra civil sobre el bando derrotado. Con estos es trasplantada a Panamá una visión de la vida bastante monocromática y etnocéntrica cuyas consecuencias en las relaciones entre estas dos naciones emergen como incisivas.

Aunque el péndulo iba lentamente hacia más y más equidad dentro de EU, en la Zona del Canal las manecillas del reloj se quedaron estancadas en el status quo del sur de 1904 al iniciarse la construcción del Canal.

Tal vicio les explotó en la cara a los federales norteamericanos aquel 9 de enero de 1964 gracias a los zoneítas. El entonces presidente Johnson se percató del evidente quasi-apartheid impuesto por varios de su propio staff en el Canal al punto que eventualmente removió muy sigilosamente de sus cargos (algo tarde diríamos muchos), al gobernador zoneíta y también a su jefe de la policía, al igual que al general del Comando Sur de aquel entonces.

En fin, soy ciudadano de este mundo y el deceso de cualquier altruista me acongoja independientemente de su abolengo.

De doña Rosa aprendí que los frutos de la perseverancia son daltónicos hacia el (la) que cabalmente la persigue independientemente de su cuna. Del incidente del bus en Alabama en 1955 aprendí también que el Órgano Judicial norteamericano, responsable de una población 100 veces más grande que la nuestra, goza de una dinámica de auto corregirse más rápida que la a veces paleolítica justicia nuestra donde predomina la mora y la mala percepción por parte de la indefensa población a la que pertenecemos. Es más, con la realidad judicial nuestra es tal que si doña Rosa aquí estuviese aún hoy día detenida preventivamente en nuestras cárceles/academias sin haberle visto la cara a un juez simplemente por haberle pisado los callos a un pez gordo con cómodo acceso a magistrados nuestros quienes, a la vez, les queda la toga grande (afortunadamente para Panamá, sospecho tal conspicua altanería graznada por parte de los advenedizos de la CSJ a quienes les quedan los meses contados).


LAS MÁS LEÍDAS

  • En menos de 24 horas, el Órgano Judicial concede depósito domiciliario a tres implicados en delitos graves. Leer más
  • Panamá gana arbitraje a Banesco y recibe casi $1 millón en indemnización. Leer más
  • Estos son los ingresos de la rectora de la Unachi. Leer más
  • Aprehenden a siete exfuncionarios por presunto peculado en junta comunal de Belisario Porras. Leer más
  • Alcalde Mizrachi adjudica renovación de la 5 de Mayo y la 3 de Noviembre a Consorcio Gana-Oti. Leer más
  • Panamá no puede seguir regalando la posición geográfica. Leer más
  • Accede a la planilla completa de la Unachi en nuestro buscador interactivo. Leer más