NUEVA YORK, EU (EFE). Como un cronista del mundo que le rodea, el cantautor Ricardo Arjona convierte en palabras y música, sin adornos, muchas veces irreverente, pero siempre magistral, ese entorno que le duele y que ha plasmado en su nuevo álbum Santo pecado, que presentó en Nueva York.
Esas experiencias vividas o imaginadas van tomando vida en las canciones de este guatemalteco para convertirse en historias de amor, desamor o mensajes sociales, como la Bitácora de un secuestro, el tema más fuerte del álbum y que narra la realidad de de este delito que afrontan muchos países de América Latina.
En esta canción, el cantautor cuenta al público el secuestro de una niña de 9 años, y en Señor juez otro de los 14 temas del álbum evoca su experiencia de estudiante al cuestionar "cuántos sueños rotos caben en las urnas de cartón, para qué cuentan los votos si se repite la ecuación...".
En entrevista efectuada en Nueva York, donde presentó su último trabajo, Arjona afirmó que no se considera un tipo que escriba canciones de carácter social. Las hago resaltó pero no me segmento ni me ubico en ese sector exclusivo porque entonces dejaría de escribir otras cosas que me satisfacen.
El amor, una de sus fuentes de inspiración, también está presente en el este último trabajo en temas como El problema, el primero que está siendo promocionado, con el que retorna con la misma sensibilidad y fuerza que le caracteriza.
Arjona aseguró que, en este sentido, es una víctima del entorno de cuyas experiencias surgen sus historias cotidianas.
Cuando sales a la calle pasa la mujer que te impacta, y cuando abres el periódico te das cuenta de las cosas que están pasando en el mundo. Y todas esas cosas, si abres las puertas y te dejas afectar, se convierten en un bagaje importantísimo que después llevas a la hoja en blanco, comentó.
Eso permite a un autor armar el mundo que se te antoje, que es un ejercicio fantástico, pero una depresión ingrata cuando tienes que poner el punto final porque te das cuenta que no eres dueño de nada.
En ese mundo puedes ser presidente por un día, poner el mapa al revés y escribir si el norte fuera el sur, convertirse en taxista o hablar de la mujer de cuatro décadas, dijo al referirse a varias de sus historias, que se han convertido en éxito.
Dejar las ventanas y puertas abiertas y poder acudir a distintas historias que te toquen, es fundamental para mí como compositor. Todo debe habitar entre las posibilidades de un autor: el presidente, la flor, la corrupción, la prostituta..., aseguró.
Afirmó que su compromiso con el público es hacer el mejor disco posible, lo que me permite dormir tranquilo.
Mi mejor negocio de vida es poner la cabeza en la almohada sabiendo que lo que puse en un disco es lo mejor que podía hacer, lo demás, ya no me pertenece, resaltó.
Concluido el disco, agregó, las canciones se tienen que defender solas. Yo me paso un año cuidándolas, vistiéndolas, tratándolas de acomodar de la mejor manera, pero cuando sale el disco dejan de ser mías para ser de la gente.
Arjona considera a Santo pecado el mejor de sus siete discos, en el que incluye desde el sonido del rock hasta el sinfónico.
El álbum salió al mercado el 20 de noviembre precedido de Galería Caribe, del que dijo fue un ejercicio de desintoxicación y de enriquecimiento de mi trabajo en el que vistió sus letras con ritmo caribeño.
En Santo pecado hay canciones que están acompañadas sólo de un piano, otras de cinco instrumentos y hasta de 65 músicos. A nivel de producción es el mejor trabajo que he hecho, afirmó.

