[LAS COSAS IMPORTANTES]

Sortilegio

Un joven profesional, con un excelente puesto, me preguntó que qué significaba la palabra. Me dio lástima por él; son los riesgos que se corren cuando se estudia solo para obtener dinero y trabajo.

Pasarán muchos años antes de que leas esta carta y puedas comprenderla, pero es preciso que sepas que ocupas ahora mismo el lugar que suelen ocupar la ilusión y la esperanza. Ya ves; aunque dicen que vivimos en una sociedad fría y deshumanizada, no es del todo cierto. Las cosas importantes cuentan todavía. Por eso te escribo. Para decirte que quisiera ofrecerte un mundo en el que se te permita ser un hombre de bien, pero no puedo ocultarte que tu futuro me inquieta.

Eres un niño nacido en las postrimerías de esta década primera del siglo XXI, y aunque no me cabe la menor duda de que tus padres te darán lo mejor, hay otros factores que influirán también en tu vida y sobre los que quiero advertirte. Mucho me temo que te están preparando una emboscada y que pueden despojarte de un zarpazo de la inteligencia, la ternura y la sensibilidad que llevas en los genes.

Verás: mientras tú juegas y sonríes desprevenido, las autoridades (pronto, por desdicha, sabrás lo que es la autoridad) se han dado a la tarea de decir que el fin de la educación (para educarte irás a la escuela) no es otro que preparar a los alumnos para ocupar los puestos de trabajo que el mundo de hoy requiere para salir del embrollo en que nos han metido unos cuantos que dirigen la economía del mundo. Al embrollo lo llaman crisis, y mientras se gestaba, las autoridades de las que te hablaba miraban para otro lado, pero serás tú y tus coetáneos; es decir, la gente de tu edad, los que pagarán las consecuencias.

Limitar el objetivo de tu educación a que consigas un empleo no es suficiente y además es ofensivo. Es tanto como condenarte a que estudies para trabajar y a que trabajes para subsistir. Es tanto como negarte el gozo del conocimiento y el amor al trabajo. Y no quiero eso para ti.

Lo que quisiera es una educación que te lleve a los secretos de la ciencia, de las matemáticas, del arte y de la literatura. Que aprendas pronto a sacar provecho del maravilloso mundo de la informática, pero que te den la oportunidad de procesar todo ese conocimiento de modo personal y trasferible, y no como el que echa piedras a un saco sin fondo.

Si gozas de lo aprendido, te parecerá que acabas de descubrir por ti mismo el universo; más, si tienes la suerte de que tus tutores te inviten a razonar, a sacar tus propias conclusiones, a dar tu opinión; y como debes saber desde temprano que la autoridad de los mayores se reviste a menudo de sinrazón, quieran los cielos que tengas el campo abierto para rebelarte y sobre todo para investigar y disentir sin que se te castigue por ello. Dicho de otro modo, quieran los cielos que aprendas a elegir, que no es otra cosa que aprender a ser libre.

Debes saber, sin embargo, que nada de lo que estudies tendrá valor si no lo aderezas con un profundo sentido de la honestidad y la decencia. Ojalá que los demás te quieran y no te odien ni te teman. Ojalá que seas bueno.

Y por último, deseo que con la educación que se te dé, seas capaz, si de mayor lees esta carta, de entender todas sus palabras y su intención. Hace poco, leía yo un poema titulado ‘‘Sortilegio’’. Un joven profesional, con poder y un excelente puesto de empleo, me preguntó que qué significaba la palabra. Me dio lástima por él. Son los riesgos que se corren cuando se estudia solo para obtener dinero y trabajo. Cuando se despoja al hombre de un zarpazo de su sensibilidad y su ternura. No quiero que nadie se apiade de tu ignorancia. Y sobre todo, no quiero que pases por la vida sin sentirte alguna vez embrujado. Sin sentir la necesidad de descifrar en tu alma algún sortilegio.


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