Expertos de la industria de la computación predicen que el asalto de los avisos "pop-up" sólo va a empeorar. Según Roy de Souza, jefe de Zedo.com, empresa tecnológica que envía anuncios por internet, la campaña de anuncios pop-up es una de las pocas estrategias publicitarias que han tenido éxito en medio de la debilidad actual en el negocio de la publicidad.
Pero, como señal de que las cosas pueden cambiar, AOL anunció ya el mes pasado que impondría estrictos límites a la publicidad pop-up en internet. Al menos dentro de Estados Unidos.
Los usuarios del último software AOL8.0 serán bombardeados sólo con anuncios de la casa, es decir, de productos AOL-Time Warner. Pop-ups de terceras partes quedarán proscritos.
Esta nueva política contribuirá a nuestro objetivo principal: una mejor vivencia de parte del usuario, dijo Jon Miller, presidente y director ejecutivo de AOL.
Esta decisión refleja la creciente molestia del usuario con esta publicidad abusiva, cuyo uso se ha incrementado desde que la empresa X10 decidiera aprovechar el desesperado estado del mercado publicitario para comprar el año pasado grandes cantidades de anuncios de parte de publicistas de la web.
Internet dejó de ser lo que era desde que comenzó esta guerra. Por ejemplo, Orbitz, una firma de viajes online, surgió de la nada sólo gracias a esta agresiva técnica publicitaria.
X10 y Orbitz funcionaron tan bien que otros tenían que seguirlos, señala De Souza. Para muchos, fue esta la primera prueba real de que la publicidad en internet funciona de verdad.
Aunque los anunciadores saben muy bien que este intrusivo método de comunicaciones exaspera al usuario, reconocen que esta intrusión es precisamente la clave de su éxito.
El usuario tiene que ver el aviso, explica De Souza. Aunque usted cierre la página, el anuncio llama su atención.
Equipos creativos de agencias publicitarias de Londres a Los Angeles y de Toronto a Tokio se están quebrando la cabeza para inventar otros formatos igualmente efectivos, pero De Souza predice que la batalla de los pop-ups sólo tiende a empeorar.
Por ejemplo, los anunciadores están echando mano cada vez más a un tipo de barrera de spots multimedia que hace desfilar veloces imágenes a través de la página, transfiere minipelículas a la computadora y emite toda clase de sonidos extraños, aprovechándose de la banda ancha y de los recursos de computación por los cuales el usuario ha pagado mucho dinero.
Paul Ritter, analista de estrategias de negocios en internet en la empresa de investigaciones The Yankee Group, dice que estos anuncios interactivos ricos en recursos son la nueva esperanza de la golpeada industria de la publicidad online.
Los viejos avisos tipo bandera siguen declinando. Las empresas prefieren cada vez más los anuncios multimedia, incluyendo recursos de video y de audio. Nuestras investigaciones señalan que este es el sector de más rápido crecimiento, señala Ritter.
Al parecer, los usuarios no están dispuestos a quedarse cruzados de brazos. Hay ya numerosos programas de bloqueo de la publicidad muy efectivos a la hora de suprimir esta publicidad indeseada. Sin embargo, pese a que el software está disponible para ser transferido gratuitamente desde la Web, los anunciantes afirman que sólo una pequeña proporción de usuarios se han molestado hasta ahora en instalar estas útiles aplicaciones.
Pero esto puede cambiar. Empresas como Intermute, fabricante de un programa llamado AdSubtract, y Panicware, creador del programa pop-up Stopper, dicen que su software está registrando en los últimos meses gran cantidad de transferencias por parte de los usuarios.
La gente nos dice con alivio que pueden trabajar libremente otra vez, especialmente aquellos con conexiones de marcado telefónico, dice Matina Fresenius, jefe de PanicWare. Esos anuncios pop-up se lo devoran todo.
La diferencia sin estos anuncios es asombrosa. Seis meses después de estar usando una combinación de programas de bloqueo de la publicidad, un periodista los desactivó sólo para saber cómo vive la "gente común" la experiencia en internet. Tenía de pronto diez ventanas abiertas, cuando en realidad solo necesitaba dos. Los anuncios multimedia comenzaron a danzar ante sus ojos y tenía que esperar una eternidad para la transferencia de una página desde un servidor al otro lado del mundo.
¿Por qué los usuarios de internet han bloqueado solo una parte de los 11 mil 300 millones de anuncios pop-up que, según la empresa de investigaciones de mercado Nielsen/NetRatings, los anunciantes compraron en los primeros seis meses del año?
La explicación más posible es que la mayor parte de la clientela de internet son tecnofanáticos reacios a transferir programas de empresas de las cuales no han oído hablar jamás.
Es una lástima, porque la tarea de transferir e instalar un programa, especialmente con las últimas versiones de Windows, es casi cuestión de niños.
Los anunciantes dan por ahora un suspiro de alivio colectivo frente a la relativa pasividad del usuario. Pero esto no seguirá así por mucho tiempo. Earthlink, uno de los grandes proveedores de servicios de internet en Estados Unidos, comenzó el mes pasado a incluir recursos de bloqueo de la publicidad en sus principales programas.
