HAMBURGO. No hay ninguna otra marca que en los últimos años haya desatado tanta codicia como la italiana Gucci. El responsable de esta verdadera Guccimanía es sobre todo Tom Ford, quien en 1994 se convirtió en director creativo de la empresa.
Desde que el martes se dio a conocer la partida de Ford a fines de abril de 2004, Gucci podría perder gran parte de su atractivo, lo que perjudicaría seriamente al principal accionista de Gucci, PPR (Pinault-Printemps-Redoute).
El texano no sólo revolucionó la casa Gucci, sino todo el mundo de la moda. Con el sensacional desfile de su colección femenina en marzo de 1995, modificó la silueta de la mujer. Ford hizo desfilar en aquel entonces a las sensuales modelos con blusas semiabiertas y pantalones a la cadera al estilo del jet set de los años 70. Hoy las mujeres siguen llevando esas blusas de satén y los pantalones de tiro bajo.
El estadounidense también triunfó con sus desfiles en la marca Yves Saint Laurent, que pertenece ahora al grupo Gucci. Su colección de blusas de volantes presentada en marzo de 2001 desató una ola folk en la moda internacional. Creo que todo lo que hago tiene un trasfondo sexual, dijo Tom Ford en alguna ocasión. En los hechos, sus productos desatan una pasión casi erótica, ya se trate de bolsos con asas de bambú, mocasines en colores fluorescentes o todo lo que lleva las legendarias dos ges.
Sin Tom Ford, quizá hoy no tendríamos el debate en las escuelas acerca de si permitir o no que las alumnas lleven tangas, escribió el diario francés Liberation . Incluso los perros parecían pelearse por los huesos de goma de Gucci.
Pero el mayor mérito de Ford es probablemente que estableció un nuevo tipo de diseñador, que fusiona buenas ideas con olfato para el marketing . Ford mismo se ocupa de toda la imagen de las marcas. Quizá le vino bien en ese aspecto no haber estudiado diseño. Lo que estudió fue arquitectura en Nueva York, mientras trabajaba de modelo para un shampoo y un dentífrico.
Lógicamente el éxito de Gucci no es sólo mérito de Ford. Y lógicamente la casa sintió también la crisis que atravesó el sector. Pero luego de que Ford y Gucci no llegaran a un acuerdo para darle al diseñador más espacio de maniobra para tomar decisiones, la empresa italiana pierde a su gran superestrella.

