GOBIERNO.

Torrijos y Noriega, gemelos de la dictadura

WASHINGTON, D.C. - Hace años, una figura prominente de la dictadura me dijo que la tragedia histórica del torrijismo es que el legado de Omar Torrijos terminó en manos de Manuel Antonio Noriega. Es como si el legado de John F. Kennedy hubiera quedado en manos de J. Edgar Hoover, opinó este, refiriéndose al extorsionista, malvado y racista (Hoover) que por décadas fue el director del FBI (Buró Federal de Investigaciones) en Estados Unidos.

Pero la analogía no es correcta. Entre otras cosas, Kennedy no escogió a Hoover como jefe del FBI sino que Hoover ya era una figura inamovible del gobierno estadounidense cuando Kennedy fue elegido presidente. Kennedy no solamente tuvo que aguantarse a Hoover sino que tuvo que ceder a sus extorsiones en varias ocasiones.

Torrijos y Noriega, por contraste, fueron socios puramente voluntarios en la creación de la dictadura, y es bueno que lo recordemos ahora que Noriega está preparando su salida de la prisión en Miami. (Ver "La Prensa" de ayer.) Como gemelos de dos caras -una buena, otra mala-que Noriega hiciera el papel de malo permitía que Torrijos se pintara como el bueno. Eso, precisamente, era lo que Noriega aportaba al partnership (relación de socios).

Por ello, yo rechazo la idea, frecuentemente planteada, que la dictadura torrijista fue algo bueno que sólo se degeneró con la llegada de Noriega al poder. Rechazo el concepto mismo de que pueda existir tal cosa como una "dictadura benévola" y rechazo la noción de que Omar Torrijos fue un "dictador bueno". Todo lo contrario. Su gobierno fue ilegítimo y abusivo, con exilios, desaparecidos, asesinatos políticos, corrupción, y atropellos ciudadanos de toda índole., que retardó -en lugar de fomentar-el desarrollo económico que anhelaba el sector más pobre del país. Ningún logro internacional alcanzado durante su gobierno cambia ese hecho innegable, especialmente como ese logro fue el resultado de décadas de esfuerzo y sería mucho más meritorio si lo hubiera pactado un gobierno legítimo.

Por todo lo anterior, encuentro absolutamente repugnante la noticia de que la ARI le haya concedido un lote precioso de Fuerte Amador -de cinco hectáreas, frente al mar, valorado en 23 millones de dólares-a la Fundación Omar Torrijos. Veo en ello la mano de un gobierno dedicado a abanicar las supuestas virtudes de Torrijos padre (rescatando aquel legado desviado) mientras "vira la página" en cuanto a sus delitos. Mejor uso de esos 23 millones de dólares -que son un recurso estatal-sería indemnizar a los familiares de los desaparecidos de la dictadura, que en vano han viajado hasta Washington buscando que el sistema interamericano haga la justicia que Panamá les niega.

El presidente actual, Martín Torrijos, dijo eso de que es hora de "virar la página" en cuanto a los crímenes de la dictadura al defender el cargo diplomático que su gobierno le otorgó a Sandra Noriega, hija del ex dictador. "Todo el mundo merece una oportunidad", dijo el presidente, convenientemente descartando el hecho de que ella ha sido condenada de un enriquecimiento ilícito que la inhabilita para ejercer un cargo público.

Pero si Torrijos hijo no obedece la ley cuando se trata de Noriega hija, ¿porque habrá de hacerlo cuando se trate de Noriega padre, quien será liberado en septiembre de 2007? Si el gobierno de Torrijos quisiera hacer justicia, y si tuviéramos un sistema judicial que funcionara correctamente, entre ahora y 2007 se preparían debidamente todos los trámites para extraditar a Noriega a Panamá tras su liberación en Miami, se le obligaría a cumplir la totalidad de las condenas que tiene pendientes allí, y su reclusión sería en igual condiciones a las de los demás reos. Si se desea tratar a Noriega con mano suave, por contraste, el gobierno de Torrijos hijo tiene dos opciones: Una es descartar los trámites de extradición y dejar que Noriega se vaya donde quiera al salir de la cárcel en Miami, sin excluir la posibilidad de que regrese tranquilamente a instalarse en Panamá. Otra opción sería hacer un show de extraditarlo a Panamá a cumplir sus condenas mientras se prepara algún mecanismo para liberarlo poco después de su arribo en el país.

Pero si el gobierno de Torrijos hijo quiere honrar a Manny en una forma consistente con sus homenajes a Omar y sus deferencias con Sandra, no solamente lo salvará de la cárcel sino que también le dedicará un gran parque frente al mar. O por lo menos le dará un bonito cargo diplomático.


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