Transformación curricular y ciencias sociales

Los temas de Historia de Panamá de los nuevos programas de Ciencias Sociales, presentan una visión tradicional y una periodización cronológica ya superada

En los últimos años, el Gobierno nacional ha hecho grandes esfuerzos con el fin de modernizar el sistema educativo, transformar el currículo, ampliar la cobertura del sistema y adoptar una nueva estructura académica. Bajo este concepto, la Ley 34 de 6 de junio de 1995, que modifica la Ley Orgánica de Educación, adopta una nueva estructura académica, al crear la educación básica general que extiende la obligatoriedad de la enseñanza hasta los 11 grados o años. Sin duda, esta ley y la que creó las juntas regionales y escolares de educación, así como la estrategia decenal de modernización de la educación panameña, constituyen pasos importantes en el proceso de cambios en el que se encuentra inmerso todo el sistema educativo nacional.

La transformación curricular, en términos generales, es un componente importante en este proceso de modernización del sistema educativo; como lo es también la ampliación y el mejoramiento de los recursos para el aprendizaje, el desarrollo profesional de docentes, directores y supervisores, la evaluación de la calidad de la educación y el mejoramiento de la eficiencia operativa del sistema en su conjunto.

En relación con los programas curriculares, nos parece acertada la incorporación de los ejes transversales, pues de esta manera se incluye en todo el currículo una serie de temas de vital importancia para la formación integral del educando. De esta forma, la enseñanza de cualquier contenido no se convierte en un aprendizaje neutro o sin sentido, sino vinculado al desarrollo de valores humanos o relacionados con aspectos de gran importancia para la vida del individuo.

Los programas expresan que el constructivismo es la corriente pedagógica que asume el Ministerio de Educación para impulsar la transformación curricular. Esta corriente considera que la educación impulsa la construcción de conocimientos en los niños y jóvenes, a partir de sus experiencias anteriores, logrando el desarrollo de aprendizajes significativos cuando mantiene expresas relaciones con su historia personal y con el medio inmediato.

Aunque estamos de acuerdo con esta corriente, también coincidimos con un estudio de las reformas curriculares emprendido por la Secretaría del Convenio Andrés Bello (CAB), cuando manifiesta:

“Todas las declaraciones de política educativa o los fundamentos de las propuestas curriculares coinciden, en los países miembros del Convenio, en que la corriente constructivista es la que inspira las transformaciones pedagógicas propuestas; sin embargo, esta declaración no basta para asegurar el éxito de las reformas, porque si los docentes no son formados con esta concepción o no reciben una adecuada capacitación, la intención de llevar a cabo una transformación pedagógica se queda en una simple formulación de principios”.

De los nuevos programas, nos preocupa, la integración que se ha dado entre la Geografía, la Cívica y la Historia para formar la asignatura Ciencias Sociales. Pensamos, por la experiencia que tenemos y por la conversación diaria con numerosos colegas, que esta no ha sido una decisión acertada y que no contribuye en nada a lograr algunos de los fines de la educación panameña, en especial de aquel que dice: “Coadyuvar en el fortalecimiento de la conciencia nacional, la soberanía, el conocimiento, valorización de la historia patria, el fortalecimiento de la nación panameña, la independencia nacional y la autodeterminación de los pueblos”.

Esta integración, superficial e incoherente, va en contra de una tradición académica de años y va también en detrimento de los esfuerzos que se adelantan en aras de lograr el fortalecimiento de la conciencia nacional y de la identidad panameña. En ese orden de ideas, los programas de Ciencias Sociales distribuyen los saberes y los conocimientos propios de disciplinas autónomas en una sola dejando por fuera una serie de contenidos significativos, teóricos, conceptuales y factuales, que contradicen el espectacular desarrollo científico alcanzado por las ciencias geográficas e históricas en los últimos 50 años.

Por lo tanto, llamamos la atención a las autoridades del Ministerio de Educación, por el poco espacio e importancia que se le da a la enseñanza de la Historia (área D de los programas de Ciencias Sociales), ya que apenas comparte un cuarto (1/4) del total de áreas y temas que desarrollan los programas curriculares. Además, se le ubica para ser impartida en el último bimestre del año, cuando todos sabemos que es un período irregular de clases por la gran cantidad de feriados y días libres, lo cual hace imposible que el docente pueda cubrir siquiera el 60 y 70 por ciento del programa.

En definitiva, los temas de Historia de Panamá que aparecen en los nuevos programas de Ciencias Sociales, presentan una visión descriptiva y tradicional de la historia, enfocada únicamente en el estudio de los hechos políticos más sobresalientes, utilizando una periodización cronológica ya superada por la moderna historiografía contemporánea. Nos preocupa que se hayan dejado por fuera aspectos de la vida cotidiana y de las mentalidades colectivas, el papel de la mujer, las minorías étnicas, el desarrollo educativo, cultural y artístico del país; sus luchas sociales, etc. Es decir, se ha objetado prácticamente aquella visión integradora, global y holística de las sociedades pretéritas.

Y si los programas se presentan así, huérfanos de sentido y contenido, qué podemos esperar de los libros de texto que utilizarían nuestros niños y jóvenes, pues las normas legales establecen que los textos escolares deben desarrollar los contenidos del programa oficial.

En síntesis, si queremos buenos textos escolares tenemos que contar con mejores programas curriculares y no al revés.

Esta situación es preocupante, porque nos encontramos inmersos en un mundo caracterizado por la globalización, por los procesos de transnacionalización de la cultura y de los valores, y además vivimos en una sociedad bombardeada por imágenes, mensajes, anuncios comerciales y propaganda extranjerizante que propicia y estimula el consumismo desenfrenado, ahogando y opacando la cultura y los valores nacionales. Y la educación es un instrumento idóneo para, al menos, tratar de revertir o, en todo caso, mitigar esta tendencia que cada día cobra mayor fuerza.

En ese contexto, la historia es la disciplina social por excelencia llamada a fortalecer la identidad nacional y a afirmar los valores de la nacionalidad panameña, pero tal como se presentan los programas de Ciencias Sociales, la enseñanza de la historia queda relegada a un segundo plano.

El autor es docente universitario

LAS MÁS LEÍDAS

  • Cepanim: Así calculará el MEF el monto que recibirá cada beneficiario. Leer más
  • Combustibles volverán a aumentar a partir del 15 de mayo. Leer más
  • Aprueban $7.5 millones para indemnizar a consorcio del fallido nuevo Oncológico. Leer más
  • Camiones cisterna: contratos del Idaan por $7.3 millones salpican a figuras cercanas a Realizando Metas. Leer más
  • Demandan facultad de Contraloría para aplicar licencias sin sueldo por investigación. Leer más
  • Las confesiones de la exdirectora de Recursos Humanos de la Unachi. Leer más
  • Juez niega extender plazo de investigación contra dirigentes del Suntracs por el caso Red Frog. Leer más