Treinta años después del golpe militar de 1980, Turquía votó a favor de una reforma de la Constitución. La comunidad internacional ha acogido positivamente el resultado del referéndum.
Para el primer ministro Recep Tayyip Erdogan se trata de una victoria más. A menos de un año de las elecciones parlamentarias los votantes le han dado a su primer ministro islámico conservador vía libre para que inicie una reforma del Estado. Una mayoría amplia votó a favor de introducir cambios en la Constitución contra lo que partidos seculares y nacionalistas de derecha se oponen rotundamente. Sin embargo, ahora las promesas de Erdogan de conceder más libertad y democracia deberán materializarse, exigen muchos no solo en la Unión Europea. En realidad, Erdogan solo pretendía someter la justicia a un mayor control, ya que como baluarte de las fuerzas seculares vigila de cerca las pretensiones islamistas del partido en el gobierno AKP, aseguran críticos del partido opositor republicano CHP.
Consideran que el jefe de gobierno se servirá de aquellos aspectos contenidos en los 26 puntos constitucionales a los que afecta la reforma para expandir su poder dentro del aparato estatal. Asimismo, califican de mal truco político el hecho de que haya incluido en el paquete sometido a plebiscito un mayor margen de maniobra para intervenir en la justicia bajo la apariencia de una ampliación de los derechos civiles. Lo cierto es que en Turquía suele haber distancias abismales entre la puesta sobre papel de derechos civiles y su puesta en práctica. Una y otra vez se difunde información acerca de escuchas telefónicas ilegales, sin que se halle a los responsables ni sean penalizados.
En casos recientes los afectados eran opositores al Gobierno, cuyas conversaciones podían leerse después en medios cercanos al AKP. El año pasado el número de casos de escuchas aumentó, como ya ocurrió el año anterior, en un 50%, hasta los 142 mil 135 casos, según se desprende de una investigación de la fiscalía general. A ello se suma el conflicto sin resolver en torno a los derechos de la gran minoría kurda, que boicoteó la consulta en muchas provincias.
La negativa a pronunciarse al respecto en las urnas explica por qué la reforma de Erdogan recibió tantos votos a favor en las provincias kurdas. Erdogan dice que la reforma constitucional es solo un primer paso, que introduciría “cambios de significado histórico”. La discusión acerca de cómo será la Turquía del futuro, posiblemente tan solo acaba de comenzar.