El embajador israelí en Estados Unidos (EU), Michael Oren, pasa por ser un hombre tranquilo.
Pero la última controversia entre ambos países lo ha sacado de sus casillas. Las relaciones se encuentran en la “peor crisis en 35 años”, advirtió.
La inusualmente dura condena estadounidense de los nuevos planes de construcción de asentamientos judíos en Ramat Shlomo, en territorios ocupados en Jerusalén Oriental, encendieron las alarmas en Israel. Entre los israelíes reina un amplio consenso de que Jerusalén indivisa es la capital del Estado judío. Muchos consideran incomprensible que la comunidad internacional condene los planes de ampliar los asentamientos en el sector oriental de la ciudad.
El anterior gobierno israelí, presidido por Ehud Olmert, también construyó masivamente asentamientos en la parte árabe de Jerusalén y había confrontado varias veces con EU por este tema. Pero en ese momento existía aún un proceso de paz con conversaciones directas, que debían incluso saldar la cuestión del estatus de Jerusalén.
La crisis actual es más explosiva porque se ve con mayor desconfianza al gobierno derechista de Benjamin Netanyahu, que simpatiza con los colonos judíos en territorios ocupados. La última vez que se registró una tensión tan aguda entre Israel y EU fue en 1975, cuando se debatían los detalles de la retirada israelí de la península del Sinaí. Washington amenazó con una “recategorización” de las relaciones bilaterales, si fracasaban sus gestiones por el acuerdo de paz debido a la inflexibilidad israelí. Israel cedió, dada su dependencia política y militar frente a EU.
El escándalo que había estallado con el anuncio de la construcción de mil 600 nuevas viviendas en Ramat Shlomo durante la visita del vicepresidente estadounidense Joe Biden la semana pasada parecía haberse calmado con su discurso conciliador en la Universidad de Tel Aviv. Pero el viernes recibió Netanyahu en su residencia una llamada poco amistosa de la secretaria de Estado Hillary Clinton, que le reprochó la “señal profundamente negativa” dada con el anuncio de los planes de construcción.
Clinton habría planteado a Netanyahu toda una lista de exigencias, según la prensa israelí.
Entre ellas, el abandono completo del proyecto de asentamientos en Ramat Shlomo, concesiones serias a la dirigencia palestina y la reanudación de negociaciones sobre las cuestiones centrales del conflicto de Cercano Oriente.
Estas demandas de la secretaria de Estado podrían llevar a la ruptura de la coalición de gobierno liderada por Netanyahu, señalan analistas políticos israelíes. Para sus aliados de derecha son inaceptables en su mayoría.