Quién no ha oído hablar o ha visitado no una sino muchas veces la atrayente población conocida como El Valle de Antón Pues, resulta que si no es por una providencial llamada telefónica nos quedamos sin hablar de ella en las raíces de hoy, y no hubiésemos efectuado las rectificaciones de rigor.
Entre otras razones, es por ello que tratamos de mantener una constante comunicación con nuestros amables lectores, quienes son, en resumidas cuentas, los que nos ayudan a resolver gran cantidad de dudas, que nuestra antiguas fotografías nos suelen proporcionar.
Para más detalles tengan la bondad de leer los pies de foto de hoy y se enterarán. Como confiamos en que lo harán, hablemos entonces de tan hermosa localidad.
Que quede constancia de que la mención sobre la playa y la urbanización de Coronado nos llenó de gran satisfacción.
Eso sin contar que no dejan de existir ciertas afinidades entre los personajes que aparecen aquí, el fotógrafo Carlos Endara y algunos de los propietarios de las originales tierras de la urbanización de Coronado. Comencemos con El Valle.
A pesar de los esfuerzos realizados no logramos hablar con el sacerdote italiano residente en el Valle, quien escribió un resumen histórico sobre la población. Queríamos preguntarle si conocía quiénes fueron los fundadores del sitio, por qué razones escogieron el lugar y en qué fecha fue. Después, algunas personas nos dijeron que sobre esto no existen datos concretos.
En todo caso, El Valle está situado a unos 600 metros de altura y dicen los geólogos que el lugar era el cráter de un desaparecido volcán. El nombre de Antón se debe a un explorador español llamado Antón Martín.
El Valle es desde hace rato una especie de Versalles capitalino, en él abundan preciosas residencias de descanso, así como alojamientos para los que deseen disfrutar de tanta belleza y tranquilidad.
Eso sin contar que tiene hermosos paisajes, como el cerro La India Dormida, el personaje de la interesante leyenda, que posee preciosos y provocativos chorros de agua, tales como el del Macho y el de Las Mozas. Allí, alguien dejó hace muchos años escrito en piedra, unos jeroglíficos que aún no se han podido descifrar.
¡Qué alegres saltan en sus pozas las famosas ranas doradas! y otras raras especies. Qué interesantes son los árboles con la base de sus troncos de forma cuadrada; así como las ferias artesanales de los domingos, que gozan de enorme popularidad entre propios y extraños.
También se puede visitar su pequeño pero variado jardín zoológico. Su museo y sus talleres musicales que para los jóvenes ha creado la Asociación Nacional de Conciertos, y que cada año atraen más público.
De un solo tiro hemos podido, gracias a una rectificación, hablar de dos grandes polos de nuestro turismo nacional e internacional, Coronado y el Valle de Antón.

