La condena en Italia a 23 antiguos agentes de la CIA por el secuestro de un clérigo musulmán supone un desafío para los planes del gobierno de Obama de mantener las denominadas “entregas extraordinarias” como una opción para capturar a los sospechosos de terrorismo.
La sentencia también expone los límites a la capacidad de Washington para proteger a sus agentes de un procesamiento en el extranjero, incluso en países considerados aliados cercanos de Estados Unidos.
“El hecho de que Estados Unidos declare legales las entregas, no las hace legales en el resto del mundo. Las leyes de otros Estados cuentan”, dijo Robert Ayers, un antiguo agente secreto estadounidense. “Lo que hemos visto en Italia es que los italianos han dicho: secuestrar está mal”, apuntó.
El tribunal italiano resolvió que los estadounidenses, incluido el antiguo jefe de la CIA en Milán y un teniente coronel de la Fuerza Aérea de Estados Unidos en funciones, eran culpables de secuestrar a un sospechoso de terrorismo en 2003 y trasladarlo a Egipto para que fuese interrogado. Allí, Hassan Mustafa Osama Nasr dijo que fue torturado y detenido durante años sin cargos. La condena de los estadounidenses, que fueron juzgados en ausencia porque Estados Unidos se negó a extraditarlos, les convierte en fugitivos internacionales y pueden ser arrestados en el extranjero.
La sentencia sienta también un precedente sobre las “entregadas extraordinarias” y alentará las peticiones de procesos similares en Estados Unidos. “La decisión de Italia subraya la necesidad de que Estados Unidos ponga los medios para que sus funcionarios respondan por los crímenes cometidos bajo el programa de las entregas extraordinarias”, dijo Steven Watt de la Unión de Libertades Civiles de Estados Unidos.
“Es una vergüenza que las primeras condenas de este tipo procedan de un sistema de justicia extranjero, donde probablemente los condenados no van a cumplir la sentencia”, agregó.
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, no ha descartado seguir con las entregas y el director de la CIA, Leon Panetta, dijo en una sesión en el Senado a principios de este año que los sospechosos podían aún ser enviados a terceros países para ser interrogados, sujetos a garantías de que serían tratados con humanidad.