Ahora vemos una nueva faceta de Alicia Viteri -artista colombiana radicada en Panamá desde 1972-, que desde el principio de su carrera decidió no encasillarse y probar, y ahora tiene algo nuevo: unos paisajes claros y fáciles de penetrar.
Viteri, quien expone en la galería Mateo Sariel hasta el 30 de enero, ha dado un giro de 360 grados en sus obras. Lo que antes expresaba en monocromía y dibujos ahora decidió mostrar en pinturas más vivaces, en contraste con unos monstruos que llegaron a salir de su mano hace más de 20 años, y que representaban, según sus pa labras, su mundo interior.
Pero lo que pocos han notado es que los paisajes siempre han estado allí, latentes, desde los principios de su obra. En los grupos, en sus carnavales y funerales, en los insectos y en su príncipe, en el fondo siempre había un elemento paisajístico.
Y como todo para ella es un proceso de aprendizaje permanente, un experimento constante, aprendió a pintar paisajes intentándolo. Con una cámara se metía en el Camino de Cruces, se adentraba en la vegetación panameña para sentir, para captar y luego plasmar, cuenta.
¿Qué la inspira? Pinto porque me encanta. Es lo que sé hacer, mi oficio, dice esta artista, con una larga trayectoria de exposiciones en todo el mundo.
¿Qué esperar después de esta exposición de Viteri? Obviamente algo diferente. Trabajo en ciclos de trabajo, no linealmente, comenta.
Por consiguiente, debemos espe rar una incursión en un campo diferente de las artes, con Alicia Viteri para rato.
