A mediados de 2017 se cerró el Estadio Mariano Bula bajo la pretensión de renovarlo en su totalidad y aunque inicialmente hubo movimientos de maquinaria, materiales, y obreros, estos se paralizaron unos meses después. El estadio ocupa cerca de tres hectáreas en el Casco Antiguo de Colón y, debido a su abandono, esa franja de tierra se ha convertido en un bosque silvestre encerrado por una gran muralla de tres metros de altura.
Así, el Estadio Mariano Bula se ha unido al antiguo plantel del Colegio Abel Bravo (su vecino) como grandes símbolos de la ineficiencia burocrática, del abandono del Casco Antiguo de Colón, y del desperdicio de muy necesitados espacios deportivos y culturales en la ciudad.
Siendo yo un atleta ‘master’ de pista y campo, este estadio sirvió como centro de entrenamiento en la fase de reacondicionamiento y desarrollo de resistencia, después de periodos de lesiones o de viajes extendidos, como ocurrió entre mediados de diciembre 2015 y mediados de febrero 2016, cuando estuve dos semanas en Estados Unidos y cuatro semanas en México.
Suelo cubrir la fase de entrenamiento de velocidad en el Estadio Dely Valdés, en Arco Iris, al cual no pienso acercarme durante esta Pandemia porque el manejo de limpieza es subpar comparado con el que recibía el Mariano Bula, cuando estaba abierto.
Hay que recordar que el Estadio Mariano Bula sirvió de trampolín al “Major League Baseball” de figuras colonenses como Vibert Clarke, Humberto Robinson, Héctor López, Benjamín Oglivie, Rennie Stennet, entre otros, y que aquí peloteros de otros lares desarrollaron sus talentos: el gran Rodney Carew (de Gamboa) y Manny Sanguillén (de Bocas del Toro), son ejemplos. Adicionalmente, este estadio fue escenario de la gran Liga Profesional de Béisbol de los años cincuenta con equipos como Spur Cola y Cerveza Balboa; también fue uno de los escenarios regionales de la icónica “Serie del Caribe” con equipos de México, Cuba, Puerto Rico, Venezuela, República Dominicana y Panamá; serie que se jugaba durante los meses de enero y febrero, en el invierno estadounidense y por ende contaba con la participación de jugadores élites de la “Major League Baseball”, quienes estaban en una etapa de recuperación de lesiones o de refinación de ciertos aspectos de su juego. ¡Muy triste pérdida!
El autor es atleta